viernes, 9 de diciembre de 2016

EN LA FORMA VA LA SUSTANCIA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA
Van unos pocos días del nuevo gobierno en Veracruz, el de la alternancia, y se notan algunos cambios sin entrar en aspectos mayores como, de buena fe, espera la mayoría de la sociedad y, con cierta celeridad, algunos grupos ultra críticos. El cambio es real y será profundo, en algunos casos en lo inmediato, mientras que, en otros, llevará más tiempo. Hay aspectos y asuntos complejos que llevarán un proceso, sobre todo lo que quede en esferas autónomas del ejecutivo. Sin embargo, en la competencia del Ejecutivo ya se notan algunos cambios, simbólicos si se quiere pero efectivos, en el sentido del deber y el rumbo que deben tomar los asuntos públicos en Veracruz.

El discurso de toma de posesión del gobernador Yunes fue tan claro como desacostumbrado, sin eufemismos y concesiones. Es la ruta a seguir en las políticas de toda la administración y en la caracterización del Gobierno que encabeza: austero, incluyente, honesto y cercano a la gente. La ausencia de los gobernadores emanados del PRI en el acto referido da cuenta de la verdadera actitud del gobierno federal respecto a Veracruz; finalmente, con Nuño u otro, sólo cumplieron el protocolo pero reiteran su distancia y desinterés con los graves problemas de Veracruz.

De lo que se ha podido registrar en las acciones del nuevo gobierno destacan algunas medidas demandadas por la ciudadanía y que dependían de la voluntad de las autoridades. Es así que desaparecen los estorbosos retenes policiales que tantos contratiempos le significaron a los viajeros; dejan de circular las grúas cuya labor estaba pensada para recaudar; se realizó la evaluación magisterial sin tener que disponer de quinientos policías que parecían ser parte de un campo de concentración donde se obligaría a los profesores a presentar exámenes; se puso en marcha un despliegue de diálogo para evitar los bloqueos a las calles; se retomó la rectoría plena de la Educación, etcétera.

Hay enormes expectativas en el nuevo gobierno, incluso un sentido de urgencia en la opinión pública para la aplicación rápida de la justicia; me parece que, incluso, hay negativos afanes de venganza. Los críticos de hoy, en su mayoría, fueron aplaudidores de Duarte, o, mínimo, omisos; nada o muy poco dijeron cuando asesinaban periodistas, cuando golpeaban a jubilados y maestros, cuando masacraban estudiantes, cuando ajustaban la Constitución a su antojo, cuando mandaban iniciativas regresivas y pretendían vender los bienes públicos. La crítica debe ser vista como una postura normal, aceptada y estimulada; como parte de la normalidad democrática, integrada a un círculo virtuoso donde se cuestiona, se corrige y se reciben críticas también.

En asuntos de gobierno no hay hilo negro por descubrir, tampoco se refunda en lo general; hay urgencia de cambios, implica funcionarios de cambio, como parte de un proyecto democratizador. Si es necesario que haya muchos cambios, pequeños y grandes, inmediatos y de mediano plazo, que se perciban y ejerzan; en la medida que la gente lo note aprenderá a valorarlo, a cuidarlo y a defenderlo de las reacciones sectarias e interesadas. A una nueva política, seria y con visión, corresponde una fuerte sociedad civil que exija y acompañe, dado el caso. Sí hay que acercarse a los actos del nuevo gobierno, hacerle sentir que es vigilado y que, en corto plazo, también tendrá que rendir cuentas.


Recadito: Con la poda de “aviadores” la SEV tendrá recursos para apoyar a las escuelas.
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sábado, 3 de diciembre de 2016

GRANITO DE ARENA Y BUENA FE PARA VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Logramos la alternancia para Veracruz, tan urgente e indispensable. Fue un proceso de oposición política y maduración ciudadana ante una auténtica degradación de la vida pública de este tan histórico y entrañable Estado. A pesar del desorden generalizado y envilecimiento institucional no era automático el cambio, hubo muchos obstáculos y resistencias poderosas cuasi crimínales para lograrlo. Dar el paso a lo que puede ser una transición democrática costó vidas y el arrojo de ciudadanos, líderes y partidos coaligados. Avanzar electoralmente fue mal visto por los puristas reales y fingidos que, en nombre de la abstracción, inconscientemente nos querían condenar al continuismo autoritario. 
El resultado electoral determinó todo lo que está pasando ahora y trajo efectos absolutamente inéditos: fuga del Gobernador, salida del Fiscal, difusión de datos reales de nuestra economía, protesta de Ediles, Legislatura revivida, etc.. Apenas perceptible en sus inicios, ahora hasta ruidosamente, se está viviendo un cambio político que se expresa en mayor participación ciudadana y en un  reacomodo partidista. La alternancia se instaló entre nosotros y vino para quedarse, logrando una revaloración del sufragio, ubicando al ciudadano en su fuerza y generando nuevas expresiones sociales. 
El desastre que nos hereda la administración Duartista es de efectos casi incalculables, no solo es asunto de números y pesos, hay otros indicadores a tomar en cuenta; hay datos  que marcan la decadencia institucional, la ausencia casi total del Estado de Derecho, las limitaciones al ejercicio de libertades, la precaria seguridad pública o ciudadana, el aumento de la pobreza, etc.. En ese ambiente de crisis, caos y decadencia se generan muchas irritaciones pero también enormes expectativas que exigen explicaciones para la mesura y coherencia para el convencimiento.
Nadie debe obviar el origen de nuestros males, si bien pesa determinantemente la figura del exgobernador tampoco es como para omitir el papel de su partido y sus legisladores; lo siguieron y avalaron en sus locuras, guardaron silencio ante los atropellos que le cometían a periodistas, jubilados, maestros, jóvenes, etc. Saber qué pasó y quien son los responsables  dará confianza a los esfuerzos del nuevo gobierno y permitirá que la ciudadanía valore los cambios en su justa dimensión. Ni permiso para el error ni prisas de ocurrencias. 
La gente demandará resultados pronto y será muy exigente con el nuevo Gobierno. El margen de error es mínimo, una falla vale por tres en una administración de dos años. La línea es muy clara: gobierno honesto, austero y cercano a la gente. Habrá que traducirlo en hechos y resultados. Desde el arranque plena seguridad en los trabajos y logros inmediatos, tiene que percibirse el cambio hasta en los detalles. En unos días, ya en ejercicio de Gobierno, no habrá justificación para no hacer todo bien, los recuerdos de los causantes del desastre se irán borrando y los nuevos serán los responsables ante la gente.
Como debe haber Gobierno y algunos tienen que dar la cara y ocuparse de los asuntos públicos, la coalición del rescate de Veracruz, nos convoca a integrarnos a tareas del Ejecutivo; hay que hacerlo con la convicción de que somos parte de un cambio, que estamos obligados a aportar un grano de arena y que impulsaremos la transición democrática. Veracruz tocó fondo, es tiempo de su despegue con apertura, liderazgo y visión. La voluntad cuenta y es poderosa pero necesita organización y presencia; con esas bases los ciudadanos pueden ser protagonistas.

Recadito: Cambio de cancha pero con el mismo espíritu solidario, de lucha y convicciones.
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viernes, 25 de noviembre de 2016

MÁS CARO EL CALDO QUE LAS ALBÓNDIGAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


El descrédito de los políticos, la política, los partidos, los diputados, los Senadores, los funcionarios, los ediles, etc. trae consecuencias preocupantes y potencialmente peligrosas. Es tanta la distancia respecto de los ciudadanos, tan lejanos e inefectivos, que se puede pensar en salidas mágicas. Hay quienes consideran la posibilidad de evitar las mediaciones institucionales y hacerlo todo más rápido vía un salvador. Las soluciones fáciles son sospechosas, en todo el mundo se ha visto el fracaso de las respuestas rápidas. 

A pesar de lo evidente que resulta que no es tan simple salir de la crisis hay muchas muestras de inercias y refugio en una base fácil de creencias, verdaderos actos de buena fe. Las soluciones reales surgen de procesos lentos y colectivos, suponer o hacer lo contrario es una apuesta fallida. Lo vemos en el mundo y en nuestro país, sobre todo en los municipios donde constantemente aparece algún salvador que muy pronto pierde la cabeza. Tenemos en Donald Trump una muestra mayor y reciente del desprecio por las ideas.   

Las generalizaciones presentadas como agendas y plataformas son una muestra de limitaciones, evasivas y simulación; se apunta a todo y a nada a la vez, se señalan objetivos grandes cuidando no hablar de los medios para lograrlos. No se deben obviar los programas serios surgidos de la participación ciudadana, los expertos y la exposición pública sujeta a críticas y deliberaciones colectivas. Es parte del debate constante, permanente y con resultados. Una exigencia social, sobre todo en épocas electorales, debe ser la de exponer ideas, diagnósticos y propuestas pasando a los contrastes con otros actores políticos hasta llegar a un nivel alto de debates. 

La crítica a los políticos debe ser muy racional y justa, identificando sus responsabilidades sin caer en la demonizacion excluyente. Evidentemente los partidos deben renovarse, salir del auto consumo y abrirse a la gente con todos sus efectos. En tanto, hay la alternativa independiente a nivel municipal, siendo una opción sana pero con candados absurdos y deformaciones más que prematuras. Los independientes son un respiro en los oxidados circuitos partidistas, tienen el reto de hacer todo diferente y bien. Ser independiente supone un deslinde con las burocracias partidistas y, sobre todo, de los membretes que solo administran los registros electorales. 

Aun así, hay que ser muy escrupulosos con los partidos, respetando su existencia y el rol que juegan en la pluralidad. A pesar de las deficiencias del sistema de partidos ahí están, como referente de pocos o muchos, como canal de expresión y como articuladores de intereses y demandas sociales. No van a desaparecer los partidos porque cuentan con alguna base, clientelar o no, y porque se reinventan para jugar un papel en el sistema; si puede haber casos de crisis existenciales pero al final, como vimos en España y Grecia, entre otros, se mantienen las principales formaciones partidistas. Al "Que se vayan todos" por repudio y presión ciudadana, deben agregarse las auditorías revisiones profundas y deslindes de responsabilidades; es imposible empezar de cero y de la tierra arrasada;  hay de soporte un incipiente servicio civil de carrera para sostener el aparato público, no son menos los verdaderos servidores públicos, también hay líderes con visión de estado y una ciudadanía más informada, crítica y participativa.

Recadito: El nuevo gobierno es exigible y apoyable también.


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viernes, 18 de noviembre de 2016

TRAGO INÉDITO Y AMARGO EN VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En algunas dependencias estatales nunca habían dejado de pagar los las quincenas a sus empleados como ahora que vivimos en el colapso del gobierno tricolor; es el símbolo del caos y el fracaso de un régimen que hizo todo tan perfectamente para fracasar y hundirnos en el desastre. Para los trabajadores estatales es un golpe brutal, paralizante, que no esperaban ni conciben; reaccionan con estupor y rabia, protestan y se movilizan, en mucho espontáneamente pero también con el obligado concurso de sus sindicatos, cuyos dirigentes son, de muchas maneras, copartícipes de esta grave situación. 
Vamos rodando sin freno al fondo de un abismo de crisis social cuyas consecuencias es difícil imaginar; lo impensable está ocurriendo: Ayuntamientos cerrados, hospitales parados, escuelas sin clases, calles bloqueadas y el enojo social generalizado. Estamos en un Veracruz inundado de problemas y sin gobierno real donde la gente tiene que cuidarse por si sola. La cadena de problemas crece y se extiende, brinca de lo económico a lo político y termina siendo social, con incidencia en la vida pública. Al ambiente enrarecido y de enojo se le enmarca con la violencia generalizada; se han roto límites y contenciones a la delincuencia, que aprovecha el río revuelto y la falta de instituciones que funcionen. 
Ante este cuadro caótico y nocivo para Veracruz hay que señalar responsabilidades directas e indirectas, teniendo claro que se realizaron actos  lesivos para la colectividad por acción u omisión; no se pueden deslindar a los diputados salientes que aprobaron cualquier cosa al ejecutivo y contribuyeron decisivamente al actual estado de cosas, como tampoco al partido oficial que consintió las medidas absurdas del gobernador Duarte. Igualmente están las élites económicas, las invitadas al banquete del poder y las que se quedaron sin invitación, cuyo silencio y falta de valor cívico cooperó con el actual desenlace. Antes de cuestionar a la actividad política en si misma por la desastrosa gestión del desfalleciente gobierno estatal habría que repensarla, rescatarla y darle un distinto rumbo.
Es correcto el llamado a la unidad veracruzana para hacer frente a la crisis. Solo  juntos, sin confusión y mezquindad, podremos salir adelante. Son mayúsculos los retos que heredan el nuevo gobierno y a la alternancia que parece suicida asumirlo, sin embargo todo se destapó, en gran medida, por la liberación de los medios y la preeminente labor de las redes sociales. Ocurrido eso, la derrota del tricolor fue de trámite. Sabido eso, queda al gobierno federal la toma de posición federalista, solidaria y responsable; somos federados, pedimos y exigimos, tenemos una porción de derechos pero hay que darle viabilidad a los esfuerzos democratizadores.
Participar en el gobierno de la alternancia es un imperativo ciudadano, ético y democrático; nunca se había justificado estar ahí como ahora, en una situación de emergencia, con un ambiente de crisis donde es secundario el partidismo así como los proyectos personales. Para la sociedad, las fuerzas políticas y el nuevo gobierno no va a ser fácil comprender y actualizarse en una coyuntura tan reciente y devastadora como la que estamos pasando, una auténtica pesadilla. Las crisis sacuden y enseñan, exigen cualidades especiales, de las ocultas por ahí, de fuerzas renovadas para encarar retos mayores; debemos demostrar que tenemos los valores y la entereza para superar este trago amargo, la tormenta tricolor, y salir adelante.

Recadito: Cuando el barco se hunde y todo mundo salta, el gobierno se preocupa por el color de los manteles. 
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viernes, 11 de noviembre de 2016

PRUEBA DIFÍCIL PARA VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Tal vez ni en las más lúgubres pesadillas habíamos visto las escenas de crisis que ocurren en Veracruz; la sucesión de hechos fuertes sacuden nuestra cotidianidad y rebasan la imaginación; hay que hacer un mayor esfuerzo para entender y actuar ante todo lo inédito que nos rodea, miente o se equivoca quien diga que tiene todo claro y que comprende en plenitud lo que sucede. El punto clave es encontrar las salidas a la crisis en modalidad de catástrofe qué vivimos. Para ello la firmeza es indispensable, la lucha del momento es por la recuperación de los recursos que fueron desviados y el deslinde categórico de responsabilidades. 

El cuadro público de Veracruz no puede ser más complejo, tocamos fondo y encaramos como es posible una situación de caos, ingobernabilidad y confusión. Él gobierno Estatal se vio envuelto en evidentes y escandalosos casos de corrupción, agravados por la falta de planeación y profesionalismo; dejó correr el tiempo y él crecimiento de los problemas, apostando a factores políticos que no se actualizaron. Habiendo apostado al triunfo del candidato oficial y a la protección presidencial, se derrumbó apenas no se cumplieron esas condiciones con resultados impresionantemente nocivos. 

Ante su severo déficit presupuestal el gobierno aplicó medidas fáciles, tomando los recursos municipales con absoluta irresponsabilidad; cuidó  cubrir sus compromisos con sus tres poderes y más o menos respetar "las conquistas" sindicales y prestaciones burocráticas. El gobierno del estado se paga así mismo aunque tenga que tomar indebidamente los recursos municipales, incurriendo en actos ilegales y profundamente irresponsables que ponen en riesgo la gobernabilidad de Veracruz. Hay una línea natural y progresiva entre crisis financiera, política y social; en conjunto ponen en riesgo paz pública y condiciones mínimas de funcionamiento de las instituciones. 

Los presidentes municipales se han visto en la necesidad de movilizarse y exigir sus recursos retenidos, lo hacen por necesidad y sin importar origen partidario; unos acuden a instancias federales mientras otros han decidido esperar desde el palacio de gobierno y la Casa Veracruz. Es una lucha con causa, totalmente justificada y digna. En estos días las posturas de los ediles han coincidido en lo sustancial independientemente de los métodos adoptados para exigir sus recursos. De alguna manera los municipes están dando la cara por todos, si logran recuperar los fondos desaparecidos cumplirán los compromisos con sus gobernados directos pero también mostrarán un camino y mejorarán las condiciones para otros sectores que también tienen reivindicaciones económicas que formular a las autoridades estatales. 

Entre lo trágico que vivimos y nos azota especialmente a los xalapeños por ser ciudad capital, sede de poderes y protestas, se han dado actitudes curiosas al menos; hay mucha y notable solidaridad con la causa municipalista, expresada en apoyos variados, noto que la gente en general simpatiza con los ediles; en menor medida se observan las posturas de quienes cuestionan el momento de la protesta y el supuesto protagonismo de los líderes del movimiento. Quienes solo ven elementos negativos en estas protestas omiten todo el proceso previo que llevó a esta situación y lo natural que es que surjan cabezas visibles. Sin duda se debe y se puede criticar pero sin olvidar el origen del problema, el dato duro que significa el desvío de los recursos rigurosamente etiquetados a los municipios. 

Es tan serio el problema y se agrava por otros factores tan fuertes como tener a un gobernador con licencia prófugo, a un débil gobernador interino y a un estado de quiebra financiera, que los dichos de los actores políticos que lo reducen a un espectáculo resultan tan pobres como decepcionantes. No es un asunto de intereses partidistas o de cálculo electoral, estamos ante una crisis profunda que cuestiona la viabilidad de Veracruz, como una entidad con paz pública, con vida normal, con recursos, políticas públicas, instituciones sanas, servicios y programas.

Recadito: La nueva legislatura nos debe mucho desde ahora...
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viernes, 4 de noviembre de 2016

LOS HUBIERAS Y EL DESASTRE EN VERACRUZ


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Estamos viviendo en Veracruz una crisis profunda y generalizada, con efectos sociales, económicos y políticos de niveles impresionantes e inéditos. Se trata de una verdadera pesadilla que coloca a nuestro Estado cotidianamente en las notas periodísticas con tonos oscuros y grises, con novedades diarias, con impactos mediáticos que configuran un escenario catastrófico; si existiera la declaración de quiebra en las Entidades federativas de nuestro país, Veracruz ya lo hubiera hecho. El mismo Gobierno reconoce, hasta ahora, la magnitud del problema financiero. Por grave irresponsabilidad y cálculo electoral no lo hicieron en su momento, dejando para el infinito la toma de medidas oportunas para hacer frente a los retos económicos. Estamos ante una monumental y drástica irresponsabilidad y abuso del gobierno, que fue omiso y negligente a la hora de tratar los asuntos financieros del Estado; no planearon, no reconocieron, no tomaron medidas para sortear la crisis, dejaron correr el tiempo, propiciando que todo se complicara. Estamos ante la más  grave crisis en la historia de Veracruz, cuya autoría tiene responsables con nombre y apellido, alcanzando al partido del que provinieron los últimos gobernantes (PRI) y a las elites que callaron y consintieron los despropósitos del grupo gobernante en los últimos doce años.
Sin obviar al sistema político, la hegemonía local del PRI y la precaria democracia que nos rige, hay que abordar al fenómeno Veracruzano, de quiebra y desastre, desde las actitudes personales de quienes han estado al frente de la entidad. Creo que la condición humana juega un rol fundamental a la hora de configurar procesos colectivos, sigue contando con gran fuerza la personalidad de quienes toman decisiones públicas. En tanto no haya los controles suficientes será "el estilo personal de gobernar" lo que defina avances y retrocesos en los asuntos públicos. Cuenta mucho la preparación de los sujetos con  facultades extraordinarias, su voluntad, su prudencia, su capacidad y su propio equilibrio. Si vemos los resultados que estamos padeciendo en Veracruz, nos fijaremos más en las características de sus gobernantes y representantes populares: cleptócratas, frívolos, simuladores, mediocres, grillos y del montón.
El hubiera no existe como solución a nada, pero si como explicación de todo, como parte de la historia; a estas alturas, todavía en lo más fuerte de la crisis veracruzana, podemos pensar y registrar los momentos claves que definieron el rumbo que tomó nuestro estado. Un acto fundamental es la decisión de Fidel Herrera, de escoger a Javier Duarte como su sucesor, sin importar sus condiciones y solo pensando en que le cubriera las espaldas; a este paso siguieron el aval incondicional de su partido, la división opositora y una elección desaseada. Hicieron depender el futuro de Veracruz, de un fin meramente personal y, si acaso, de grupo. Llegado Duarte, en lugar de reconocer los problemas y plantearse un proyecto colectivo, prefirió simular, borrar a la oposición y superar a su maestro con las variantes de una especie de delincuencia organizada político-empresarial. Hace tres años intentamos sin éxito formar la coalición opositora que hubiera ganado la mayoría del Congreso y los Ayuntamientos, evitándonos los suplicios que estamos viviendo; la tumbaron y siguieron con su fiesta. En la pretensión transexenal, intentando ganar las elecciones de Gobernador, ocultaron la realidad financiera a los veracruzanos, no tomaron medidas y dejaron correr el tiempo hasta que todo estalló. Solo por la alternancia es posible conocer los números reales de las finanzas de Veracruz; de otro modo, si hubiera ganado el PRI, todo se ocultaría, se seguiría endeudando al Estado y pidiendo adelantos de participaciones, dejando para el infinito las soluciones de fondo.
No tengo duda que la condición humana incide poderosamente en el comportamiento de todos, en lo individual y en lo colectivo, y que, sin controles, se desbordan las tendencias más nocivas. Fue un error gigante poner a gobernar a una persona tan limitada en todos los sentidos como Duarte, pero quien lo hizo no pensaba precisamente en nuestro bienestar sino en su perpetuación como factor de poder. Hay momentos claves en la vida de los países, las entidades y las sociedades; cuando se procede correctamente se evitan tantos sufrimientos como los estamos padeciendo nosotros en Veracruz. Si hubiéramos hecho alianza hace seis años nuestro presente sería muy distinto pero se impuso la idea personal de Dante y los compromisos de algunos grupos del PRD; si hubiéramos concretado la alianza hace tres años en buena medida hubiéramos matizado el desastre en que dejaron a nuestro Estado pero se impuso la más grande maniobra fraudulenta en la historia de Veracruz, que incluyo la compra de partidos de oposición, Tribunales y todo medio que les estorbara. No se hizo lo correcto y  se dejó pasar una gran oportunidad; en el mismo PRI no hubo contrapesos, prefirieron ver para otro lado y frotarse las manos en espera de las candidaturas de corto plazo.
Nuestro actual desastre, por lo tanto, se vino nutriendo de la megalomanía de Fidel Herrera, la novatez y ambición patológica de Duarte, la flaqueza y corrupción opositora, el borreguismo del PRI, la actitud lacayuna de los otros poderes, el sometimiento de la prensa y la apatía ciudadana. Ahora es distinto, no sin grandes obstáculos se les ganó la gubernatura y se les reduce en el Congreso; por eso sale la verdad a flote, se conoce nuestra realidad  financiera y se encaran los problemas de verdad. Hicimos posible una oportunidad para Veracruz, todo un reto descomunal que requiere apoyo social y prácticamente la refundación del Estado, con leyes parejas, transparencia, honradez, eficacia y buen gobierno.

Recadito: Todo el apoyo a los presidentes municipales que luchan por sus recursos retenidos y desviados ilegalmente por el Gobierno del Estado.
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viernes, 28 de octubre de 2016

LOS RIESGOS DE LA ALTERNANCIA EN VERACRUZ

Foto: Universal


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

La alternancia en Veracruz era indispensable para recuperar un rumbo mínimo de desarrollo, gobernabilidad y justicia; la única posibilidad radicaba en una alianza de centro democrático materializada por el PRD y el PAN; no fue nada fácil lograrlo, todavía ahora se siguen brincando múltiples obstáculos de un régimen que se resiste a morir. Esta alternancia debe vencer el escepticismo reinante sobre esos fenómenos políticos, demostrando que valió la pena impulsarla a pesar de las malas experiencias de otras entidades federativas donde solo hubo cambios de siglas y nombres. Veracruz debe demostrar que su proceso es autentico, que va a cumplir las expectativas y no defraudar las esperanzas de sus habitantes que anhelan una vida normal, segura y de progreso. Es obvio que hay retos y riesgos enormes. Que todo está por hacerse, que no hay referente local, propio; se deberá aprender pronto y bien, haciendo y corrigiendo; cuenta la voluntad de cambiar pero no es suficiente.

Hay factores que pueden ser definitorios a la hora de concretar los cambios, además del compromiso escrupuloso del nuevo Gobierno, como es el papel que jueguen las oposiciones, especialmente MORENA y el PRI, quienes pueden contribuir para que Veracruz salga más rápido de la crisis o constituirse en obstáculos; el PRI debe repensarse como fuerza política, ganándose con autocritica y humildad un lugar en el nuevo escenario político de Veracruz, sin pelear impunidad, deslindándose del grupo  que nos hundió y pagando a tiempo el costo que requiera ser la matriz de dicho grupúsculo; MORENA tiene que comportarse como fuerza propositiva, que tiene capacidad de proponer, aportar y construir, de otro modo dejara pasar su momento. En ambos casos estamos ante una gran  incógnita, de su rol constructivo o no, dependen sus posibilidades futuras: apoyan a VERACRUZ y se les premia o la hacen de obstáculo y se les castiga.

Es tan real y rápido  el cambio político en Veracruz, con mucho de inédito, que a muchos les pasa de noche, se rinden ante la obviedad o, de plano, los deja inmóviles. Es necesario ajustar las visiones para los periodistas, los políticos, los actores públicos y la ciudadanía en general, de tal manera que tengamos una comprensión básica del fenómeno de la alternancia y la transición que está ocurriendo ante nuestros ojos, para ser protagonistas consientes y no simples observadores. Mucho de lo que está  pasando en estos días nunca lo habíamos visto y es resultado del esfuerzo ciudadano organizado por fuerzas políticas y lideres valerosos. Es tan grande la información a la que tenemos acceso y tan variados los enfoques, con algo de especulación o fantasía, que puede ocultarse lo sustancial en velos mediáticos o tendencias interesadas. La velocidad de los acontecimientos dificulta su comprensión y la cantidad informativa los puede distorsionar. Resultan indispensables, por  tanto, la  claridad en los mensajes de la coalición próxima a Gobernar.

En las alternancias, como en las guerras y las revoluciones guardando las proporciones, ocurren actos de conversión simulada en las filas derrotadas, presentándose situaciones de camuflaje de quienes combatieron el cambio y, en el suelo, pretenden engañar para subirse al camión renovador. Hay que poner mucho cuidado en ese fenómeno y no permitirlo, no debe haber impunidad para quienes dañaron a nuestro Estado y mucho menos espacios en el nuevo Gobierno. Por supuesto hay que tener criterio y ser tolerantes con los servidores de carrera informal que hayan dado muestras de profesionalismo y honradez. Aunque cueste más el gobierno de la alternancia debe ser de transición a la democracia, planteándose un cambio de régimen, en el sentido de modificar profundamente las reglas del arreglo político y desmontar las estructuras autoritarias. Con ese propósito fundamental la convocatoria social y política debe ser amplia, requiriendo definiciones de las fuerzas políticas y de la sociedad civil organizada. Trascender los simples cambios de siglas y personas debe ser la finalidad principal del nuevo Gobierno, para honrar sus compromisos y hacer que valga la pena el voto por la alternancia, dejando un magnifico referente desde Veracruz para México.


Recadito: De Gobierno ausente pasamos a Gobierno fallido y ladrón en Veracruz.


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viernes, 21 de octubre de 2016

CRÓNICA DE UN DESASTRE ANUNCIADO

 Foto: Yahir Ceballo (Proceso)

Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Vivimos una muy agitada vida pública en Veracruz, con novedades diarias; los cambios reales y profundos son así, con incertidumbre y hechos inéditos. La alternancia nuestra sí abre un periodo de cambios, es efectiva, como se está viendo en los sucesos políticos que sacuden a Veracruz. Desde luego que las transformaciones urgentes no vendrán de un exclusivo cambio de siglas y personas, sino de las reformas legislativas y de sustancia en el ejercicio de Gobierno.
El momento político de Veracruz, es inquietante y difícil, cargado de problemas y desafíos, como resultado directo del ejercicio del poder de un grupo político del PRI. Fueron doce años de conducción errática, frívola y personalista, con demasiado peso en la figura del Ejecutivo. Después del primer trienio de Fidel Herrera, donde hubo relativos contrapesos legislativos y partidistas, vinieron nueve años de desenfreno combinado entre él y Duarte.
Es obvio que las finalidades del grupo Fidelista se fueron revelando gradualmente, destacando el discurso grandilocuente en el primer sexenio y la falta de discurso en el segundo. De alguna manera, en plan de caricatura, el culto a la personalidad se heredó de un gobernador al otro, dejando solo en la memoria las formas populacheras o populistas que fueron el sello de Herrera. Para cualquier efecto el balance de la docena gubernamental debe hacerse en conjunto, a partir de la decisión personalista sobre el segundo candidato oficial. No puede abstraerse el exgobernador Herrera, de las consecuencias de la administración en curso, ya que el jugó un papel fundamental en la sucesión gubernamental que lo relevó. 
En las ideas de la cabeza del grupo político dominante había la intención de perpetuarse en el poder, una especie de máximato, pero sobre todo la finalidad propia de cubrirse las espaldas. Él escogió a su relevo después de un proceso de formación y convencimiento de fidelidad absoluta. Si Duarte tenía o no la capacidad para gobernar era secundario para su padrino político y asunto menor para sus colegas de partido que también deberían asumir autocríticamente las consecuencias de un gobierno fallido. 
El grupo dominante en segunda versión, ahora encabezado por Duarte, hizo menos trabajo político y le apostó al control antidemocrático de la entidad. Su perfil derivó en contenidos administrativos y formas anacrónicas. Sin discurso claro y en la opacidad total, con un gobierno de amigos, fue perdiendo presencia y peso en la vida pública, cediendo espacios a la delincuencia y a los grupos de poder, formales e informales. La quiebra financiera nunca enfrentada con seriedad trajo parálisis en la obra pública, descenso casi total en los programas sociales y regateo permanente de recursos etiquetados para los municipios. 
Pocas veces se pueden ver tan claramente los efectos de formas personalizadas en el ejercicio del poder, esas modalidades anacrónicas que asfixian la vida pública, fomentan la corrupción y crean condiciones de inseguridad generalizada. Ver a un gobernador como Duarte, a diputados federales y locales oficialistas, ocupar espacios, recursos y representación para combatir ilegalmente a la oposición y a su líder principal, Yunes Linares, era el anuncio de la crónica de un desastre anunciado. 

Ahora todo pinta negro para el grupo Fidelista, aunque ya escindido, sin cabeza, desprestigiado y perseguido. Se encerraron en una burbuja, no entendieron los contextos nacional e internacional, solo escucharon a sus amigos, excluyeron grupos afines, vieron como enemigos a los opositores, trabajaron para ellos en plan faraónico, renunciaron a la política, no supieron de democracia y se creyeron genios con resultados desastrosos. Lo de menos es que paguen política y penalmente, el problema es cómo vamos a salir de la profunda crisis general en que nos metieron con sus experimentos y frivolidades. Esa será la compleja tarea del gobierno de la alternancia. 
No deja de ser desalentador que Morena, una fuerza política emergente y con la confianza de mucha gente, en voz de su dirigente y su ex candidato, no tenga la capacidad o la honestidad de entender la situación que vivimos y todo lo reduzca a generalizaciones y ocurrencias. 


Recadito: Convivio del MOPI-VER el sábado 22 de octubre, con motivo de su aniversario 27.
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viernes, 14 de octubre de 2016

VERACRUZ INÉDITO Y CON ESPERANZA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Nuestro Estado vive una situación política agitada y compleja, más aún con la licencia de Duarte. La trayectoria política de Veracruz, siempre gobernada estatalmente por el mismo partido pero con una oposición creciente desde 1997, había sido estable, sin mayores sobresaltos y muy gobernable. Desde hace doce años esas condiciones cambiaron, con elecciones de gobernador muy parejas y el establecimiento de un grupo hegemónico dentro del partido oficial. Con el ascenso opositor y el desgaste del PRI sobrevino naturalmente la alternancia. 
En este lapso, sobre todo en los últimos nueve  años, se descompuso la política local, con exclusiones en el oficialismo, cooptaciones y guerra sucia - combinadas- a la oposición. El predominio avasallante de un grupo género un ambiente enrarecido y antidemocrático, con poderes públicos sometidos, elecciones de baja calidad, sociedad con miedo y prensa amordazada. En ese ambiente, mediocre, ha florecido la corrupción y la delincuencia, teniendo la sociedad que pagar un alto costo en detrimento de sus condiciones de vida y su seguridad. 
Veracruz vive cambios políticos reales, profundos, todavía no comprendidos y asumidos por todos, al menos no por la clase política. Asistimos a un alternancia en los poderes ejecutivo y legislativo, hecho absolutamente inédito; suspende el PRI al entonces gobernador en funciones, también inédito en las filas de ese partido; solicita licencia Duarte, para "defenderse" de las acusaciones, lo cual no es tan inédito por el antecedente al menos de Gutiérrez Barrios, pero si en su temporalidad y circunstancias, cuando le quedan apenas 48 días a su administración. 
Vamos brincando de hechos inéditos a otros similares en una cadena que parece no se detendrá en la licencia del gobernador, sino que continuará hasta consecuencias penales en su nivel y en otros muy próximos a él. Las presiones sociales y políticas continuarán, todo indica que no hay conformidad con la separación de Duarte, si eso significa impunidad. Las exigencias ciudadanas han escalado hasta pedir justicia mayor, lo cual incluye sanciones severas ante el quebranto financiero.  
Quede quien sea como gobernador interino es ya muy poco lo que puede hacer, con el riesgo de empeorar todo; creo que será una figura decorativa, sin fuerza. La licencia debió presentarse mucho antes. Ahora lo más prudente sería un acuerdo político entre el sustituto y el gobernador electo para darnos mínimos de gobernabilidad. En caso contrario corresponde a la federación intervenir directamente para detener la ola de inseguridad que nos azota y reconstruir las condiciones financieras que permitan hacer frente a los reclamos de deudas y compromisos con los más variados sectores de la población.
De lo inédito que no se agota en la licencia seguramente pasamos a la realidad nueva, con un gobierno de alternancia al que le corresponde dirigir a Veracruz desde el próximo primero de diciembre, con una enorme responsabilidad de por medio. El reto es mayúsculo, en una coyuntura adversa, con un oficialismo provocador y en casi generalizado boicot. Serán la fuerza del liderazgo del Lic. Yunes, la unidad de la coalición que lo respalda, el compromiso constructivo de la oposición y la indispensable participación y vigilancia ciudadana los factores que armen un escenario promisorio, mucho mejor, para los veracruzanos.

Recadito: El día veintidós de octubre se celebra el convivio del MOPI por su aniversario veintisiete. 
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