viernes, 13 de enero de 2017

LA CRÍTICA FÁCIL Y LA PIEL DELGADA



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Observo un fenómeno curioso en el comportamiento de algunos periodistas en relación al gobierno de la alternancia; a varios de plano no les parece nada, minimizando lo que haga el Gobernador Yunes; a otros les parece mejor señalar el más mínimo detalle que, a su juicio, sea erróneo. Tengo la impresión que, razones aparte, es muy apresurando y de dudosa objetividad hacer juicios terminantes sobre las muy iniciales labores del nuevo gobierno. Las opiniones críticas, por llamarlas de alguna manera, se expresan en columnas sobre todo; es probable que posteriormente se coloquen en notas y coberturas más generales. 

Sin poner en duda la autenticidad de las críticas, justas o no, tampoco debe perderse de vista el papel que juegan las fuerzas políticas opositoras y los grupos de interés. Las oposiciones, natural y legítimamente, ponen el acento en lo negativo, mientras que ciertos grupos de presión destacan y distorsionan el más ínfimo detalle de los errores. El grupo que gobernó Veracruz los últimos doce  años perdió políticamente pero acumuló un enorme capital económico con el que puede desplegar acciones que impactan distintos ámbitos; sin duda intentará manifestarse en los medios de comunicación. 

La prensa veracruzana padeció un gobierno autoritario y corruptor, concentrador de la información y omiso ante la violencia que ensangrentó zonas sensibles del periodismo. Hay que destacar la valentía de un puñado de periodistas que, a costa de su seguridad personal, hizo una labor socialmente útil y democrática. Fueron maltratados sistemáticamente por un gobierno que no creía en la libertad de expresión y que creía que los medios eran parte de sus matraquearos. Los críticos de ayer gozan de la credibilidad para criticar hoy, lo hacen sin cortapisas y juegan un rol fundamental en el proyecto de la transición democrática. 

Hay algunos aspectos preocupantes en la crítica periodística, respetándola y estimulándola por supuesto, que se refiere a cierto facilismo con que se comparan actos del actual gobierno con los de los dos sexenios anteriores, a exigencias desproporcionadas de resultados y, sobre todo, al olvido del contexto y del pasado inmediato. Es muy incompleta la crítica que no tome en cuenta la emergencia financiera, los efectos del gasolinazo, los boicots silenciosos en el aparato público y los equilibrios entre poderes, entre otros aspectos de una realidad caótica en Veracruz. 

Hay una tendencia, voluntaria o no, a hacer una prensa militante sin identificarse así; anteponiendo una actitud prefabricada a cualquier análisis abierto que supone reflexión, dialogo y amplia racionalidad. Es obvio que nadie está pidiendo aplaudidores y cómplices, de ninguna manera; este es un gobierno legítimo, austero y transparente. Lo mínimo que se debe esperar de periodistas independientes y profesionales es el rigor que les exige su trabajo y el respeto a los hechos. Absoluta libertad de expresión como pieza fundamental en el funcionamiento de una sociedad democrática. 

Hay aspectos a considerar en la coyuntura actual en el periodismo veracruzano: no hay enlaces de prensa en las dependencias gubernamentales, muy poco o nada se acude al boletín, no hay convenios empresariales y se opta por la utilización del internet en sus distintas modalidades para tener una comunicación directa con la población; es evidente que los medios tradicionales se están rezagando de la actualidad en los procesos comunicativos y entrando en una crisis que puede ser terminal. La exigencia es enorme y pareja tanto para los gobernantes como para los periodistas; nos modernizamos todos o nos quedamos en el círculo vicioso de los monólogos y la simulación. Estos son tiempos de innovación y calidad, quien tenga elementos que aportar destacará en los medios, mientras que los funcionarios estarán informando y cumpliendo con su deber. No son tiempos de esconder la cabeza y menos de pretender manipular la información.


Recadito: El pesimismo de la inteligencia contra el optimismo de la voluntad. 


Leer más...

viernes, 30 de diciembre de 2016

LAS REDES SOCIALES Y LA POSTVERDAD



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Hace algunos años sucedió la llamada "Primavera Árabe", a la caída de Gobiernos dictatoriales como efecto, entre otros, de masivas y permanentes movilizaciones ciudadanas. Mucho se habló del relevante papel de los medios de comunicación y de las redes sociales en las convocatorias y los procesos informativos de los manifestantes. Sin duda mucho tuvieron que ver las posibilidades de comunicarse al margen de los medios tradicionales que, como en todo el mundo, formaban parte del aparato de control de gobiernos autoritarios. Al paso de los años son variados, en algunos casos regresivos, los resultados de los cambios en esos países. La experiencia vivida en esos casos demostró que las redes trajeron oxígeno democratizador y juegan un papel significativo en los cambios pero no son, por obviedad, garantía de algo más. Son información y convocatoria si de cambios políticos se trata. 

En México, ha sido acelerado el acceso de la población a las redes, solo condicionado por la cobertura y costos del internet. Somos muchos millones de mexicanos los que navegamos e interactúamos en el internet, con efectos cada vez más influyentes en los comportamientos sociales. La crisis de los medios tradicionales de información es contundente y acelerada, dejándolos para consultas marginales y dependientes de intereses políticos. La falta de credibilidad y de imaginación están  siendo muy severas  con el duopolio  televisivo, en pérdida acelerada y abismal de público e ingresos. El acceso a internet y a las redes sociales está provocando cambios muy importantes en las posturas de la gente y en el comportamiento  de los funcionarios públicos. 

Vamos a un proceso formativo en el uso de las redes, son como en la vida misma donde se aprende, se cometen errores y hasta se abusa. De lo que ya no hay duda es del impacto central en el acceso a la información y en las convocatorias de la gente. Ahora es muy sencillo comunicarse en tiempo real, cuando ocurren los hechos, sin intermediarios; esa ya es una realidad con la que tenemos que convivir y aprender. Este proceso elude controles y muestra a la gente, incluidos los poderosos y los abusivos, en su realidad. Con un sencillo video se han podido denunciar actos de corrupción y atropellos; con una transmisión en Periscope se presentan posturas y actos pero también se convoca. Los niños y los jóvenes ya viven esta realidad comunicativa, la van a perfeccionar y a lanzar mucho más alto; no van a permitir menos de lo que ya usan.

Los líderes y gobernantes que no se actualicen quedaran marginados  de la modernidad, pasarán al anonimato y se verán muy disminuidos. Hablar en directo supone preparación, mostrarse tienen enormes virtudes y riesgos, puede presentar a alguien con conocimiento y a otros huecos. En general en Veracruz, los políticos van al día en estas materias, intentando no quedar atrás de los procesos actuales de comunicación. Desde su campaña el Gobernador Yunes ha utilizado los recursos tecnológicos y a las redes para enviar sus mensajes, eso lo pone a la vanguardia en la escena pública y le permite llegar directamente a la población. 

De los fenómenos que han resultado de las redes hay uno que merecerá un análisis detallado, la llamada postverdad: se trata del manejo imaginario, doloso o no, de ciertos hechos y personas sin que consten o, incluso, sin que existan. La inmediatez informativa permite que se den por ciertos los datos que circulan en las redes creando una auténtica realidad virtual, no por los instrumentos sino por sus efectos. En la maraña y complejidad de la información y datos puestos frente a nosotros hay el gigante reto de encontrar lo cierto y lo sustancial; esa es toda una tarea para la sociedad. 



Recadito: Con mi abrazo van mis deseos de que sus planes y metas se cumplan en el Año Nuevo 2017...
Leer más...

jueves, 22 de diciembre de 2016

NAVIDAD EN TIEMPOS DE CRISIS Y ALTERNANCIA



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Siendo sinceros tenemos que asumir con seriedad y realismo que nos encontramos en una severa  crisis económica con origen en el déficit financiero y las deudas heredadas por la "docena trágica", es decir, los dos sexenios de la autollamada fidelidad. Por difícil que esté la situación alguien tiene que enfrentarla y dirigir los esfuerzos para salir bien librados y lo más pronto posible. Sería más sencillo avanzar con rapidez si se contara con la solidaridad básica de las oposiciones políticas, los líderes de  opinión y los grupos organizados de la sociedad civil; hasta ahora se perciben actitudes sectarias, de exigencias desproporcionadas que, al parecer, le apuestan al fracaso del gobierno de la alternancia sin importarles la suerte de los veracruzanos. La agenda local, urgida de recursos y recuperación institucional,  no entra en los planes de algunos grupos políticos más interesados en sobrevivir o en trabajar para el futurismo nacional. 

El fenomenal esfuerzo que hace el nuevo gobierno para solventar los compromisos salariales de fin de año merece la atención y el respaldo de todos; es una auténtica emergencia financiera que hagan falta diez mil millones de pesos y que la administración saliente no haya previsto esos compromisos dejando prácticamente en ceros las arcas públicas. A esas urgentes necesidades hay que agregar el indispensable funcionamiento del aparato público, en especial las áreas de seguridad y salud, que no se pueden detener ni un minuto por su incidencia en la convivencia social y en la vida de la gente. 

Con toda la pesadumbre que provoca la difícil situación económica de la mayoría de los veracruzanos, especialmente en Xalapa, donde se depende en gran medida del empleo burocrático y el gasto público, vamos a proponernos pasar una Navidad grata, con los encuentros indispensables para reforzar lazos y tener momentos felices. Siempre he creído que es muy fácil convivir y estar bien en estas fechas si tenemos la actitud adecuada, positiva y cordial; no es el consumo y el brillo lo que definen el momento, más bien es la calidad humana de cada quien y la buena voluntad para disfrutar las fiestas, si las hay, o acaso un encuentro de amigos y un rato con la familia. 

Con muy poco en lo material pero mucho en la actitud podemos tener una Navidad satisfactoria y reconfortante, desde luego austera como marcan los tiempos, pensando en los días por venir, en lo que nos espera sin caer en el fatalismo; sin retórica hay que decir que somos mucho pueblo, de gran historia e identidad como para dejarnos vencer por la adversidad; que con nuestra alegría, cultura y unidad esencial superaremos este momento gris y solo voltearemos para comprobar que el terrible pasado se quedó atrás y no es más que un accidente, mortal, en nuestra historia. A un nuevo gobierno le viene bien la Navidad, la Navidad que es nacimiento, circunstancia común de ambos. 

La alternancia da resultados y tiene rumbo, asume sus obligaciones con absoluta responsabilidad y muy pronto dejará constancia de cambios sustanciales en materia de salud, educación y seguridad. Si desde arriba no se fomenta la corrupción en lo inmediato el problema se reduce a la mitad; si hay seguridad hay trabajo y reactivación económica; la atención en salud mejorará, con hospitales que cuenten con equipamiento y medicinas, para tener una población más sana y plena; en la política educativa se ejerce la rectoría gubernamental y se hará un saneamiento para que sea mucho mejor el servicio que presten las autoridades del ramo. 

Este nuevo gobierno tiene que ser amable y cálido con la ciudadanía, iniciando con sus trabajadores, estar muy atento a la práctica de sus funcionarios para evitar errores, continuismo y abusos. No hay más vacuna antiautoritaria que la comunicación directa y expedita con los ciudadanos, los contrapesos, la aceptación y fomento de la crítica y los controles constitucionales. En esa línea debe haber un compromiso escrupuloso de los nuevos servidores públicos, cuidando la esencia del cambio para que la alternancia sea exitosa y cumpla con las expectativas y esperanzas de la gente.


Recadito: Les deseo una feliz Navidad en compañía de sus seres queridos.
Leer más...

jueves, 15 de diciembre de 2016

LIBERTADES DE TODOS Y PISÓ COMÚN



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Decir que vivimos en democracia puede ser de obviedad y fácil o un engaño complejo; para ser serios hay que partir de la precariedad de nuestra democracia local a tono con la del país. El proceso de desarrollo democrático es de contrastes, zigzagueante, de avances y retrocesos; ahora lo sabemos; no hay la claridad y certidumbre sobre un avance seguro e inevitable, no, también hay parálisis y retrocesos en la vida y el sistema democrático. En Veracruz, en forma apabullante, estamos pasando por una muy delicada situación financiera con implicaciones sociales y políticas que pone en evidencia que faltaron controles y contrapesos para impedir el saqueo del erario y el deterioro de la vida pública. 

La democracia es viva, con resultados y bienestar social, o no pasa del papel y el formalismo; es evidente que poco hemos aprendido y aprovechado colectivamente de la democracia; poco sabemos de ella y más poco la practicamos. Cuesta mucho a algunos sectores y liderazgos asumir mínimos de cultura democrática; lo podemos ver en el ejercicio de libertades, cuando solo exigimos derechos sin estar dispuestos a cumplir obligaciones. Al respecto hay un debate por organizarse en los medios y otros ámbitos. 

En el marco de los escándalos del gobierno anterior, todavía pendiente del desenlace penal por fuga y resolutivos varios, se dieron largas y difíciles jornadas de protestas que implicaron bloqueos de oficinas y calles por trabajadores burlados en sus derechos básicos. Dichas movilizaciones se generalizaron hasta provocar el caos y descontento del resto de la población; no hay que omitir la solidaridad lograda por los trabajadores en porciones importantes de la sociedad al ver que sus demandas eran justas. De reiteradas las protestas, en algunos momentos excesivas, cayeron en afectaciones severas a la vida cotidiana de la gente.

Llegamos al punto en que las libertades se cruzan, siendo tan valida la de manifestación como la de tránsito, obligando a una reflexión y definiciones de los liderazgos y autoridades sobre su ejercicio. Queda claro que las libertades no son absolutas si se vive en sociedad, que cada uno cede algo de ellas para sumar en orden y seguridad sociales. Es impensable una sociedad sin reglas, democráticas en este caso, donde cada quien hiciera lo que quisiera, en la anarquía. Precisamente es el Gobierno el encargado de hacer cumplir esas reglas,  para eso se le elige y da un mandato.

En cualquier país, sin importar su orientación ideológica, por mínimos de orden, está prohibido bloquear vías estratégicas; se preserva con ello la movilidad de las poblaciones y se mantiene un ambiente de respeto a las mayorías y a la legalidad. Cuando se viola la ley, de poco en poco, se evoluciona a un deterioro moral y de tendencia criminal. Es una condición democrática el respeto a las normas legales, aplicable a todos. No debe haber excepciones en la aplicación legal, no hay banderas que justifiquen el que se pase por encima de los intereses de la colectividad. 

Observo con rubor preocupante un descenso en los debates sobre las manifestaciones que bloquean calles, no sobre las manifestaciones en general, lo cual sería muy sano, sino sobre las acciones de fuerza y presión que buscan obtener beneficios parciales. Hay que ser muy claros y escrupulosos al respecto: no es lo mismo una marcha en movimiento continuo y un mitin en plaza pública a un bloqueo deliberado que busca afectar a la gente, una especie de extorsión, para obtener beneficios. No debe haber concesiones a grupos de vivales, para los que la tranquilidad y derechos de los demás es secundario; su actuación no hace democracia y sí provoca daños. La fuerza pública, estrictamente respetuosa de los derechos humanos, debe actuar legítimamente cuando se ponga en riesgo a la gente y se afecte a la población; no se trata de reprimir, más bien su labor debe ser disuasiva. 


Recadito: Concierto navideño de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil SEV-DIF el 16 de Diciembre, a las 17:30, en la explanada de oficinas centrales.
Leer más...

viernes, 9 de diciembre de 2016

EN LA FORMA VA LA SUSTANCIA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA
Van unos pocos días del nuevo gobierno en Veracruz, el de la alternancia, y se notan algunos cambios sin entrar en aspectos mayores como, de buena fe, espera la mayoría de la sociedad y, con cierta celeridad, algunos grupos ultra críticos. El cambio es real y será profundo, en algunos casos en lo inmediato, mientras que, en otros, llevará más tiempo. Hay aspectos y asuntos complejos que llevarán un proceso, sobre todo lo que quede en esferas autónomas del ejecutivo. Sin embargo, en la competencia del Ejecutivo ya se notan algunos cambios, simbólicos si se quiere pero efectivos, en el sentido del deber y el rumbo que deben tomar los asuntos públicos en Veracruz.

El discurso de toma de posesión del gobernador Yunes fue tan claro como desacostumbrado, sin eufemismos y concesiones. Es la ruta a seguir en las políticas de toda la administración y en la caracterización del Gobierno que encabeza: austero, incluyente, honesto y cercano a la gente. La ausencia de los gobernadores emanados del PRI en el acto referido da cuenta de la verdadera actitud del gobierno federal respecto a Veracruz; finalmente, con Nuño u otro, sólo cumplieron el protocolo pero reiteran su distancia y desinterés con los graves problemas de Veracruz.

De lo que se ha podido registrar en las acciones del nuevo gobierno destacan algunas medidas demandadas por la ciudadanía y que dependían de la voluntad de las autoridades. Es así que desaparecen los estorbosos retenes policiales que tantos contratiempos le significaron a los viajeros; dejan de circular las grúas cuya labor estaba pensada para recaudar; se realizó la evaluación magisterial sin tener que disponer de quinientos policías que parecían ser parte de un campo de concentración donde se obligaría a los profesores a presentar exámenes; se puso en marcha un despliegue de diálogo para evitar los bloqueos a las calles; se retomó la rectoría plena de la Educación, etcétera.

Hay enormes expectativas en el nuevo gobierno, incluso un sentido de urgencia en la opinión pública para la aplicación rápida de la justicia; me parece que, incluso, hay negativos afanes de venganza. Los críticos de hoy, en su mayoría, fueron aplaudidores de Duarte, o, mínimo, omisos; nada o muy poco dijeron cuando asesinaban periodistas, cuando golpeaban a jubilados y maestros, cuando masacraban estudiantes, cuando ajustaban la Constitución a su antojo, cuando mandaban iniciativas regresivas y pretendían vender los bienes públicos. La crítica debe ser vista como una postura normal, aceptada y estimulada; como parte de la normalidad democrática, integrada a un círculo virtuoso donde se cuestiona, se corrige y se reciben críticas también.

En asuntos de gobierno no hay hilo negro por descubrir, tampoco se refunda en lo general; hay urgencia de cambios, implica funcionarios de cambio, como parte de un proyecto democratizador. Si es necesario que haya muchos cambios, pequeños y grandes, inmediatos y de mediano plazo, que se perciban y ejerzan; en la medida que la gente lo note aprenderá a valorarlo, a cuidarlo y a defenderlo de las reacciones sectarias e interesadas. A una nueva política, seria y con visión, corresponde una fuerte sociedad civil que exija y acompañe, dado el caso. Sí hay que acercarse a los actos del nuevo gobierno, hacerle sentir que es vigilado y que, en corto plazo, también tendrá que rendir cuentas.


Recadito: Con la poda de “aviadores” la SEV tendrá recursos para apoyar a las escuelas.
Leer más...

sábado, 3 de diciembre de 2016

GRANITO DE ARENA Y BUENA FE PARA VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Logramos la alternancia para Veracruz, tan urgente e indispensable. Fue un proceso de oposición política y maduración ciudadana ante una auténtica degradación de la vida pública de este tan histórico y entrañable Estado. A pesar del desorden generalizado y envilecimiento institucional no era automático el cambio, hubo muchos obstáculos y resistencias poderosas cuasi crimínales para lograrlo. Dar el paso a lo que puede ser una transición democrática costó vidas y el arrojo de ciudadanos, líderes y partidos coaligados. Avanzar electoralmente fue mal visto por los puristas reales y fingidos que, en nombre de la abstracción, inconscientemente nos querían condenar al continuismo autoritario. 
El resultado electoral determinó todo lo que está pasando ahora y trajo efectos absolutamente inéditos: fuga del Gobernador, salida del Fiscal, difusión de datos reales de nuestra economía, protesta de Ediles, Legislatura revivida, etc.. Apenas perceptible en sus inicios, ahora hasta ruidosamente, se está viviendo un cambio político que se expresa en mayor participación ciudadana y en un  reacomodo partidista. La alternancia se instaló entre nosotros y vino para quedarse, logrando una revaloración del sufragio, ubicando al ciudadano en su fuerza y generando nuevas expresiones sociales. 
El desastre que nos hereda la administración Duartista es de efectos casi incalculables, no solo es asunto de números y pesos, hay otros indicadores a tomar en cuenta; hay datos  que marcan la decadencia institucional, la ausencia casi total del Estado de Derecho, las limitaciones al ejercicio de libertades, la precaria seguridad pública o ciudadana, el aumento de la pobreza, etc.. En ese ambiente de crisis, caos y decadencia se generan muchas irritaciones pero también enormes expectativas que exigen explicaciones para la mesura y coherencia para el convencimiento.
Nadie debe obviar el origen de nuestros males, si bien pesa determinantemente la figura del exgobernador tampoco es como para omitir el papel de su partido y sus legisladores; lo siguieron y avalaron en sus locuras, guardaron silencio ante los atropellos que le cometían a periodistas, jubilados, maestros, jóvenes, etc. Saber qué pasó y quien son los responsables  dará confianza a los esfuerzos del nuevo gobierno y permitirá que la ciudadanía valore los cambios en su justa dimensión. Ni permiso para el error ni prisas de ocurrencias. 
La gente demandará resultados pronto y será muy exigente con el nuevo Gobierno. El margen de error es mínimo, una falla vale por tres en una administración de dos años. La línea es muy clara: gobierno honesto, austero y cercano a la gente. Habrá que traducirlo en hechos y resultados. Desde el arranque plena seguridad en los trabajos y logros inmediatos, tiene que percibirse el cambio hasta en los detalles. En unos días, ya en ejercicio de Gobierno, no habrá justificación para no hacer todo bien, los recuerdos de los causantes del desastre se irán borrando y los nuevos serán los responsables ante la gente.
Como debe haber Gobierno y algunos tienen que dar la cara y ocuparse de los asuntos públicos, la coalición del rescate de Veracruz, nos convoca a integrarnos a tareas del Ejecutivo; hay que hacerlo con la convicción de que somos parte de un cambio, que estamos obligados a aportar un grano de arena y que impulsaremos la transición democrática. Veracruz tocó fondo, es tiempo de su despegue con apertura, liderazgo y visión. La voluntad cuenta y es poderosa pero necesita organización y presencia; con esas bases los ciudadanos pueden ser protagonistas.

Recadito: Cambio de cancha pero con el mismo espíritu solidario, de lucha y convicciones.
Leer más...

viernes, 25 de noviembre de 2016

MÁS CARO EL CALDO QUE LAS ALBÓNDIGAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


El descrédito de los políticos, la política, los partidos, los diputados, los Senadores, los funcionarios, los ediles, etc. trae consecuencias preocupantes y potencialmente peligrosas. Es tanta la distancia respecto de los ciudadanos, tan lejanos e inefectivos, que se puede pensar en salidas mágicas. Hay quienes consideran la posibilidad de evitar las mediaciones institucionales y hacerlo todo más rápido vía un salvador. Las soluciones fáciles son sospechosas, en todo el mundo se ha visto el fracaso de las respuestas rápidas. 

A pesar de lo evidente que resulta que no es tan simple salir de la crisis hay muchas muestras de inercias y refugio en una base fácil de creencias, verdaderos actos de buena fe. Las soluciones reales surgen de procesos lentos y colectivos, suponer o hacer lo contrario es una apuesta fallida. Lo vemos en el mundo y en nuestro país, sobre todo en los municipios donde constantemente aparece algún salvador que muy pronto pierde la cabeza. Tenemos en Donald Trump una muestra mayor y reciente del desprecio por las ideas.   

Las generalizaciones presentadas como agendas y plataformas son una muestra de limitaciones, evasivas y simulación; se apunta a todo y a nada a la vez, se señalan objetivos grandes cuidando no hablar de los medios para lograrlos. No se deben obviar los programas serios surgidos de la participación ciudadana, los expertos y la exposición pública sujeta a críticas y deliberaciones colectivas. Es parte del debate constante, permanente y con resultados. Una exigencia social, sobre todo en épocas electorales, debe ser la de exponer ideas, diagnósticos y propuestas pasando a los contrastes con otros actores políticos hasta llegar a un nivel alto de debates. 

La crítica a los políticos debe ser muy racional y justa, identificando sus responsabilidades sin caer en la demonizacion excluyente. Evidentemente los partidos deben renovarse, salir del auto consumo y abrirse a la gente con todos sus efectos. En tanto, hay la alternativa independiente a nivel municipal, siendo una opción sana pero con candados absurdos y deformaciones más que prematuras. Los independientes son un respiro en los oxidados circuitos partidistas, tienen el reto de hacer todo diferente y bien. Ser independiente supone un deslinde con las burocracias partidistas y, sobre todo, de los membretes que solo administran los registros electorales. 

Aun así, hay que ser muy escrupulosos con los partidos, respetando su existencia y el rol que juegan en la pluralidad. A pesar de las deficiencias del sistema de partidos ahí están, como referente de pocos o muchos, como canal de expresión y como articuladores de intereses y demandas sociales. No van a desaparecer los partidos porque cuentan con alguna base, clientelar o no, y porque se reinventan para jugar un papel en el sistema; si puede haber casos de crisis existenciales pero al final, como vimos en España y Grecia, entre otros, se mantienen las principales formaciones partidistas. Al "Que se vayan todos" por repudio y presión ciudadana, deben agregarse las auditorías revisiones profundas y deslindes de responsabilidades; es imposible empezar de cero y de la tierra arrasada;  hay de soporte un incipiente servicio civil de carrera para sostener el aparato público, no son menos los verdaderos servidores públicos, también hay líderes con visión de estado y una ciudadanía más informada, crítica y participativa.

Recadito: El nuevo gobierno es exigible y apoyable también.


Leer más...

viernes, 18 de noviembre de 2016

TRAGO INÉDITO Y AMARGO EN VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

En algunas dependencias estatales nunca habían dejado de pagar los las quincenas a sus empleados como ahora que vivimos en el colapso del gobierno tricolor; es el símbolo del caos y el fracaso de un régimen que hizo todo tan perfectamente para fracasar y hundirnos en el desastre. Para los trabajadores estatales es un golpe brutal, paralizante, que no esperaban ni conciben; reaccionan con estupor y rabia, protestan y se movilizan, en mucho espontáneamente pero también con el obligado concurso de sus sindicatos, cuyos dirigentes son, de muchas maneras, copartícipes de esta grave situación. 
Vamos rodando sin freno al fondo de un abismo de crisis social cuyas consecuencias es difícil imaginar; lo impensable está ocurriendo: Ayuntamientos cerrados, hospitales parados, escuelas sin clases, calles bloqueadas y el enojo social generalizado. Estamos en un Veracruz inundado de problemas y sin gobierno real donde la gente tiene que cuidarse por si sola. La cadena de problemas crece y se extiende, brinca de lo económico a lo político y termina siendo social, con incidencia en la vida pública. Al ambiente enrarecido y de enojo se le enmarca con la violencia generalizada; se han roto límites y contenciones a la delincuencia, que aprovecha el río revuelto y la falta de instituciones que funcionen. 
Ante este cuadro caótico y nocivo para Veracruz hay que señalar responsabilidades directas e indirectas, teniendo claro que se realizaron actos  lesivos para la colectividad por acción u omisión; no se pueden deslindar a los diputados salientes que aprobaron cualquier cosa al ejecutivo y contribuyeron decisivamente al actual estado de cosas, como tampoco al partido oficial que consintió las medidas absurdas del gobernador Duarte. Igualmente están las élites económicas, las invitadas al banquete del poder y las que se quedaron sin invitación, cuyo silencio y falta de valor cívico cooperó con el actual desenlace. Antes de cuestionar a la actividad política en si misma por la desastrosa gestión del desfalleciente gobierno estatal habría que repensarla, rescatarla y darle un distinto rumbo.
Es correcto el llamado a la unidad veracruzana para hacer frente a la crisis. Solo  juntos, sin confusión y mezquindad, podremos salir adelante. Son mayúsculos los retos que heredan el nuevo gobierno y a la alternancia que parece suicida asumirlo, sin embargo todo se destapó, en gran medida, por la liberación de los medios y la preeminente labor de las redes sociales. Ocurrido eso, la derrota del tricolor fue de trámite. Sabido eso, queda al gobierno federal la toma de posición federalista, solidaria y responsable; somos federados, pedimos y exigimos, tenemos una porción de derechos pero hay que darle viabilidad a los esfuerzos democratizadores.
Participar en el gobierno de la alternancia es un imperativo ciudadano, ético y democrático; nunca se había justificado estar ahí como ahora, en una situación de emergencia, con un ambiente de crisis donde es secundario el partidismo así como los proyectos personales. Para la sociedad, las fuerzas políticas y el nuevo gobierno no va a ser fácil comprender y actualizarse en una coyuntura tan reciente y devastadora como la que estamos pasando, una auténtica pesadilla. Las crisis sacuden y enseñan, exigen cualidades especiales, de las ocultas por ahí, de fuerzas renovadas para encarar retos mayores; debemos demostrar que tenemos los valores y la entereza para superar este trago amargo, la tormenta tricolor, y salir adelante.

Recadito: Cuando el barco se hunde y todo mundo salta, el gobierno se preocupa por el color de los manteles. 
Leer más...

viernes, 11 de noviembre de 2016

PRUEBA DIFÍCIL PARA VERACRUZ



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Tal vez ni en las más lúgubres pesadillas habíamos visto las escenas de crisis que ocurren en Veracruz; la sucesión de hechos fuertes sacuden nuestra cotidianidad y rebasan la imaginación; hay que hacer un mayor esfuerzo para entender y actuar ante todo lo inédito que nos rodea, miente o se equivoca quien diga que tiene todo claro y que comprende en plenitud lo que sucede. El punto clave es encontrar las salidas a la crisis en modalidad de catástrofe qué vivimos. Para ello la firmeza es indispensable, la lucha del momento es por la recuperación de los recursos que fueron desviados y el deslinde categórico de responsabilidades. 

El cuadro público de Veracruz no puede ser más complejo, tocamos fondo y encaramos como es posible una situación de caos, ingobernabilidad y confusión. Él gobierno Estatal se vio envuelto en evidentes y escandalosos casos de corrupción, agravados por la falta de planeación y profesionalismo; dejó correr el tiempo y él crecimiento de los problemas, apostando a factores políticos que no se actualizaron. Habiendo apostado al triunfo del candidato oficial y a la protección presidencial, se derrumbó apenas no se cumplieron esas condiciones con resultados impresionantemente nocivos. 

Ante su severo déficit presupuestal el gobierno aplicó medidas fáciles, tomando los recursos municipales con absoluta irresponsabilidad; cuidó  cubrir sus compromisos con sus tres poderes y más o menos respetar "las conquistas" sindicales y prestaciones burocráticas. El gobierno del estado se paga así mismo aunque tenga que tomar indebidamente los recursos municipales, incurriendo en actos ilegales y profundamente irresponsables que ponen en riesgo la gobernabilidad de Veracruz. Hay una línea natural y progresiva entre crisis financiera, política y social; en conjunto ponen en riesgo paz pública y condiciones mínimas de funcionamiento de las instituciones. 

Los presidentes municipales se han visto en la necesidad de movilizarse y exigir sus recursos retenidos, lo hacen por necesidad y sin importar origen partidario; unos acuden a instancias federales mientras otros han decidido esperar desde el palacio de gobierno y la Casa Veracruz. Es una lucha con causa, totalmente justificada y digna. En estos días las posturas de los ediles han coincidido en lo sustancial independientemente de los métodos adoptados para exigir sus recursos. De alguna manera los municipes están dando la cara por todos, si logran recuperar los fondos desaparecidos cumplirán los compromisos con sus gobernados directos pero también mostrarán un camino y mejorarán las condiciones para otros sectores que también tienen reivindicaciones económicas que formular a las autoridades estatales. 

Entre lo trágico que vivimos y nos azota especialmente a los xalapeños por ser ciudad capital, sede de poderes y protestas, se han dado actitudes curiosas al menos; hay mucha y notable solidaridad con la causa municipalista, expresada en apoyos variados, noto que la gente en general simpatiza con los ediles; en menor medida se observan las posturas de quienes cuestionan el momento de la protesta y el supuesto protagonismo de los líderes del movimiento. Quienes solo ven elementos negativos en estas protestas omiten todo el proceso previo que llevó a esta situación y lo natural que es que surjan cabezas visibles. Sin duda se debe y se puede criticar pero sin olvidar el origen del problema, el dato duro que significa el desvío de los recursos rigurosamente etiquetados a los municipios. 

Es tan serio el problema y se agrava por otros factores tan fuertes como tener a un gobernador con licencia prófugo, a un débil gobernador interino y a un estado de quiebra financiera, que los dichos de los actores políticos que lo reducen a un espectáculo resultan tan pobres como decepcionantes. No es un asunto de intereses partidistas o de cálculo electoral, estamos ante una crisis profunda que cuestiona la viabilidad de Veracruz, como una entidad con paz pública, con vida normal, con recursos, políticas públicas, instituciones sanas, servicios y programas.

Recadito: La nueva legislatura nos debe mucho desde ahora...
Leer más...