viernes, 17 de febrero de 2017

DIÁLOGO POLÍTICO: FICCIÓN


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


No hablo del diálogo en general, en sus significados y efectos; no estoy pensando en lo que pudiera ser el intercambio de opiniones perfectamente normales entre los actores políticos o, simplemente, entre los ciudadanos que se interesan por los acontecimientos y el rumbo de la política en su entorno cercano y en el mundo. Me interesa decir algo sobre el tipo de diálogo, si se le puede llamar así, que se establece entre los líderes políticos nacionales y sus bases y simpatizantes. De entrada lo veo como inexistente o simulado. Veamos porqué:
Los dirigentes nacionales de los partidos políticos prácticamente nunca dialogan con nadie, a excepción de pequeños grupos de operadores y asesores. Como no hay diálogo o intercambio de opiniones tampoco se da un proceso de explicaciones y convencimiento, ni de enriquecimiento de las posturas. La relación entre líderes y sus bases es vertical y autoritaria.

Esa realidad es generalizada, se puede disfrazar demagógicamente o colgarle eufemismos pero en el fondo ocurre en todas las formaciones políticas. Veamos: el dirigente del PRI recorre el país para darse a conocer con sus sorprendidos líderes locales, quienes nunca lo habían visto en su partido. A esa gira le atribuye méritos que lo hacen afirmar en spots de radio que ha "conocido" de cerca la realidad de México y ha hablado con sus militantes; falso, no pasa de visitas relámpago a algunas ciudades, una o dos por Entidad, y de encuentros con pequeños grupos. En ese sentido es muy poco lo que puede ver de la región en que esté y de platicar con sus correligionarios. Otro caso paradigmático es el de López Obrador, quien recorre incansablemente nuestro país desde hace unos  25 años para dirigir discursos en las plazas públicas; a esas reuniones le llama asambleas, conferencias o actos públicos simplemente. Son mítines donde prácticamente solo habla él, de un corte entre artificial y anacrónico, con contingentes transportados en su mayoría y pensados como escenografía para la foto mediática. A ese monólogo no se le puede llamar asamblea, no existe el diálogo que le daría ese carácter. No hay, por tanto, intercambio alguno más allá de las porras y consignas. 

Es mucho peor la realidad del PRD, donde desde hace mucho tiempo se limitó casi hasta la extinción cualquier tipo de deliberación colectiva; más aún, la actual dirigente, Barrales, no ha puesto un pie en Veracruz, por ejemplo. Depende mucho de sus esquemas de trabajo y sus estilos cúpulares para que se abra intensamente la brecha entre los líderes del sol amarillo y sus bases, incluso con sus estructuras intermedias; lo digo a partir de otras experiencias, caso de Godoy, Navarrete y Mujica, quienes si recorrían y dialogaban. Ahora ya no hay nada de eso. El caso del PAN es distinto en tanto su modelo partidario de cuadros con un funcionamiento de instancias de dirección y muy poca labor extensiva a sus bases. 

Ese es el caso, no existe el diálogo político amplio que llegue a todos los niveles en los partidos, concentrándose las posturas en documentos de gabinete o en los discursos de los líderes. En esas condiciones la vida pública se empobrece, no se generan corrientes poderosas de opinión pública y tampoco se convoca a los ciudadanos para que participen informados, para que distingan proyectos y fortalezcan la vida social así como a la democracia. El modelo actual de relación entre los líderes y sus bases es muy limitado y negativo, no contribuye para activar la energía social y se encierra en un pequeño círculo que, en consecuencia, se vuelve vicioso o nocivo. Esas formas cúpulares y simuladoras  no distinguen de colores y proyectos, no digo ideologías porque simplemente no existen; lo mismo se dan en líderes de corte tecnocrático que en los líderes con más imagen popular.

Las mejoras de nuestro país pasan por un auténtico diálogo nacional, que inicie por los espacios de los líderes políticos y continúe en lo general. Hablando, opinando, preguntando, exigiendo y resolviendo tendremos una sociedad fuerte e instituciones funcionales. No tenemos porqué conformarnos con estos líderes tradicionales ni porqué ser simples espectadores; hay que demandar cambios de fondo y tener la voluntad de participar permanentemente en la vida pública.

Recadito: En las municipales próximas es fundamental razonar el voto por las personas...

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jueves, 9 de febrero de 2017

LA LEVEDAD DEL OCIO Y EL DOLO EN LA CRÍTICA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Mal momento para la deliberación y el debate públicos en Veracruz, entre ocurrencias, defensas y auténticas ociosidades. Ese también es el signo de los tiempos de cambio, de la alternancia; en el campo periodístico anteriormente había una especie de unanimidad, de jilgueros y apologistas del Gobierno estatal, con las honrosas excepciones de un pequeño grupo de valientes y honestos reporteros y columnistas. Ahora hay apertura e interlocución, con sus matices y fallas, como la ausencia cotidiana de un vocero que explique, aclare, puntualice y responda. Son prácticas insustituibles en materia de comunicación social como lo demuestran generalmente los Gobiernos del mundo.

El cambio llegó a los medios de comunicación abruptamente, sin convenios y sin línea no existen controles extra profesionales, solo el trabajo periodístico que permita sostenerse y crecer con sus lectores. La desaparición de algunos periódicos refleja su absoluta dependencia de los recursos públicos o su extravío ante la alternancia. Es altamente posible que esos medios ahora ausentes no tuvieran conducción ni algún tipo de papel realmente periodísticos, lo cual explicaría su tajante e inmediata desaparición. No se juzga, por supuesto, la labor que en ellos realizaban verdaderos trabajadores de la comunicación, quienes venden su fuerza de trabajo más no su conciencia. 

Mal andaríamos si nos quedáramos en el anacrónico maniqueísmo del "todo está bien" o "todo está mal", como tampoco contribuiríamos seriamente al debate si no pasamos del desahogo y el ocio. Hay mucho de un legítimo afán de atacar, de obstruir, de señalar solo lo negativo y de cuestionar lo que sea si viene del nuevo Gobierno. Digamos que es una opción y hasta un derecho de quienes se dedican al análisis y la crítica, independientemente de sus motivaciones; de ahí se desprende el derecho de réplica y la sana interacción entre los funcionarios y los periodistas. A estas alturas nadie debería espantarse ni molestarse por recibir cuestionamientos si funge como autoridad pero tampoco si es replicado en su papel de periodista. 

Los funcionarios del gobierno están sujetos a la observación ciudadanía y periodística como mecanismo de expresión social, mal se verían y confesarían déficit democrático si no están de acuerdo con la crítica y si no se abren al más exigente escrutinio ciudadano. Estos años han sido terribles para la imagen de las autoridades pero también significaron la derrota de la rendición de cuentas. Se debe asumir con absoluta convicción y trasparencia el alcance y significado de ser servidor público; no basta estar abierto a la crítica, hay que responderle y estimularla. La libertad de expresión es un derecho fundamental en la vida democrática, para lo  cual los medios cumplen una función esencial.

De pronto ha surgido en un grupo de columnistas una tendencia inundada de complots, todo tipo de sospechas, ultimátum al Gobernador, escepticismo recurrente y decretos de fracaso. Resulta que si no se cumple determinada hipótesis o escenario particular, eso significa derrota e inutilidad de la alternancia. Quienes ya lo venían haciendo así o al menos parcialmente se ven bien, coherentes y normales; quienes se inauguran en la crítica tienen serios problemas de estilo y credibilidad. Bienvenida toda la crítica, sin vacilación alguna debe ser respetada por el Gobierno, además de registrada y respondida. No hay lugar para funcionarios omisos, escondidos u ofendidos por la crítica o las observaciones. 

Son los saldos de la alternancia, sin ella no pasaría gran cosa en materia de libertades y transparencia. El ocio no es equivalente a la crítica, la especulación no es análisis y las teorías de complots son todo lo que no ocurrirá. En un plazo que espero no muy extenso vendrá la normalidad democrática en la relación Gobierno y prensa, sin obviar que los medios deben trascender el enfoque hacia la labor oficial para involucrarse con otros sectores y liderazgos de la sociedad.


Recadito: No hay santones, son políticos con su proyecto de poder.
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jueves, 2 de febrero de 2017

MUROS INTERNOS Y ETERNOS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

El debate nacional gira en torno a las amenazas de Trump contra nuestro país; más que menos los líderes y grupos nacionales se han unificado en una postura de defensa de nuestros intereses, sin que medie mayor convocatoria. Es tan ruda la postura del presidente gringo, tan escandalosa, que se ha generado un consenso de rechazo a su beligerancia entre los más diversos sectores y capas de la población mexicana; de igual manera hemos recibido la solidaridad internacional. Siendo más real y peligrosa la persecutoria política contra nuestros connacionales, que si pueden verse afectados en lo inmediato, sin embargo se ha colocado el tema del muro con mayor centralidad. Hay que anotar los aspectos retóricos de este asunto, símbolo máximo del proteccionismo, en este caso de límites territoriales. Dicho muro ya existe en diversas modalidades en un treinta por ciento de la frontera norte, con un tramo similar de río y el resto con desierto prácticamente mortal. El referido muro es el emblema de un proyecto de gobierno conservador y excluyente, que no tolera al distinto o, de plano, lo utiliza para reafirmarse en su papel hegemónico y exclusivo. 

Lo más agraviante del ya famoso muro en proyecto es su costo a cubrir por nosotros de acuerdo a las inusuales condiciones fijadas por Trump; es una ofensa mayor entre la serie de insultos y amenazas que nos ha indignado el magnate metido a político sin visión de Estado ni idea democrática. La respuesta mexicana ha oscilado entre la larga tibieza presidencial, el repudio popular, las obviedades opositoras y las lúcidas argumentaciones de nuestros intelectuales. No por esperable la reacción nacional debiera minimizarse; debe reconocerse que, cálculos políticos locales aparte, la inmensa mayoría de los mexicanos hemos entendido lo que significa la renovada política imperialista y nos hemos colocado del lado de los intereses nacionales haciendo una distinción entre lo que representa el Gobierno federal y lo que valemos todos nosotros como nación.

El debate del muro nos pone ante el espejo, nos cuestiona en nuestras actitudes con nosotros mismos; qué tipo de sociedad somos es una buena pregunta. Habría que aprovechar la polémica del muro fronterizo para analizar y derribar nuestros muros sociales, raciales, sexuales, religiosos e históricos. Porque siendo honestos y realistas con nosotros mismos habría que aceptar que hemos construido algunos tipos de muros intangibles y otro tanto de muros materiales que nos alejan y aíslan. No podríamos asegurar que somos iguales ante la ley, que el poder económico no determina acceso a la justicia, que las elecciones son libres y que, quien sea, puede votar y ser votado. Sin derechos básicos, como ocurre en nuestra realidad, los ciudadanos se topan con muros y se recluyen en áreas reservadas por dinero o poder político. 

Aún reconociendo algunos avances civilizatorios, ejercicio de algunos derechos y una débil  vida democrática sigue siendo dominante el muro social que excluye a los pobres y los condena a una vida marginal y precaria. Es muy alto el muro racial que clasifica en blancos y morenos, que provee de imágenes publicitarias donde estos últimos no existen y los señala como inferiores. Tenemos el muro religioso que separa a los fieles y creyentes de los infieles e incrédulos, con la pausa de tolerancia que ha traído el papa Francisco. El muro de intolerancia contra las minorías sexuales sigue siendo muy grande y fuerte, con cerco religioso y homofobia social que trae a debate aspectos francamente anacrónicos. Hay más muros en nuestra sociedad, contra los diferentes, contra quienes no se ajustan al estatus quo, contra los disidentes, contra los otros. Estamos atravesados por una línea de intolerancia e ilegalidad crónicas  supuestamente superadas pero que, a cada rato, saltan por donde sea y lastiman nuestra convivencia. Hay muros políticos y seudo ideológicos; los primeros son más inerciales y mundanos mientras que los segundos son simbólicos pero poderosos. 

El panorama es más o menos claro para los mexicanos: nos oponemos al muro fronterizo por convicción y defensa de nuestros intereses pero también avanzamos como sociedad derribando los muros que impiden que tengamos más inclusión, armonía, paz y desarrollo.


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sábado, 28 de enero de 2017

MEXICANOS AL GRITO DE GUERRA


Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Malos tiempos vienen para los mexicanos de parte de Trump y su política de proteccionismo fascista, sobre todo para nuestros compatriotas que residen en territorio Estadounidense. Básicamente nos enfrentaremos a mayores restricciones en la frontera común y una política dura contra los mexicanos sin papeles que trabajan en ese país. Lo del muro es retórica, es el símbolo escogido para aglutinar a sus simpatizantes y sintetizar su pensamiento y oferta de campaña, ahora de gobierno. El ascenso de Trump a la presidencia dibuja un escenario de incertidumbre mundial, cambio de reglas e invitación a lo inédito. Trump desafía los avances que se venían logrando, lentamente, en el orden internacional en materias como derechos humanos, equidad, medio ambiente, paz y libre comercio, entre otros.

Más o menos va quedando claro lo que representa Trump, ahora sabemos que no está jugando, cree en lo que venía diciendo y lo va a poner en práctica. Es la visión de un personaje acostumbrado a mandar, autoritario, que se mueve en la élite económica, que no entiende de derechos humanos ni de la democracia; para el somos inferiores y el pretexto ideal para sumar entusiastamente a su bloque de apoyo. Va a emplear el poder para intentar ponernos de rodillas y fijarnos las condiciones de una relación favorable para su Gobierno.

El gran problema es lo que haremos nosotros, si tendremos el liderazgo necesario y la capacidad de unirnos para enfrentar al renovado imperio. A las agresiones contra los intereses nacionales de México, deberíamos responder adoptando una postura digna, no negociable, sin eufemismos. Urge la convocatoria presidencial y/o del Congreso de la Unión para un auténtico Pacto por México, que nos dé unidad básica, fortaleza y rumbo ante las hostilidades agraviantes de Trump. El sentido de patria y nación está vigente, hay que desempolvar los grandes ejemplos de nuestra historia. Escudriñar en nuestras fortalezas y reunirnos en torno a lo que nos une. 

El problema es real y está a la vista, no hay manera de obviarlo y, menos, de omitirlo; lo enfrentamos con fuerza e inteligencia o lo vamos a pagar muy caro. Aquí no debe haber medias tintas ni cálculos de poder local, no es asunto de partidos; los expulsados no son de un color político, las mercancías varadas no saben de siglas. Hagamos todo para que nuestros paisanos no sufran, para que no se desintegren familias, para que no sean vejados y para que no vengan a engrosar las filas del desempleo en su propio país.

De los preparativos del anunciado encuentro entre Peña Nieto y Trump, hay que extraer algunas lecciones: en primer lugar la contundente confirmación de la agenda anti mexicana del Presidente gringo, sin cuidar formas y con estilo artero, en seguida su empleo del Twitter como medio casi oficial de comunicación y los titubeos penosos de la diplomacia y presidencia mexicana. Cuando se discutía si era o no conveniente asistir a ese encuentro, Trump, prácticamente lo cancela. Estamos ante una conducta abusiva y grosera ante la qué hay que responder con dignidad y el despliegue de toda una política internacional que implique búsqueda de aliados y la generación de múltiples iniciativas tanto de defensa como de ataque.

Reivindiquemos el orgullo nacional, la identidad de lo mexicano, fortalezcamos al Estado, abramos paso a la democracia plena, tengamos diálogo y acuerdos básicos entre todos, apostemos a lo nuestro y, si hace falta, acudamos a la letra de nuestro himno nacional. Un México unido es mucha nación para quien sea. 


Recadito: El decoro no está en la ropa; lástima.
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jueves, 19 de enero de 2017

INSTITUCIONES DÉBILES Y PELIGROSAS



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Es de una gigantesca obviedad qué hay una crisis institucional en nuestro país, en el sentido más amplio; las elecciones no están garantizando representación legítima ni formación de gobiernos competentes; las cúpulas políticas y las instancias de desiciones andan por su lado, en el auto consumo, mientras la mayoría de la población enfrenta una problemática cada vez más compleja. Es urgente un auténtico diálogo nacional, nada parecido al llamado "Pacto por México", sin maquillaje y vulgar cálculo de poder, que acerque posturas e intereses para conjuntar esfuerzos y enfrentar con mayor capacidad el cada vez más acelerado proceso de demolición de las institucionales.

Es alarmante, sumamente peligroso, que los grupos del narcotráfico impongan su ley en amplias zonas del territorio nacional y que rijan actividades sociales y de la autoridad. A pesar del tiempo que lleva la utilización de las fuerzas armadas muy poco se ha avanzado en la preparación de las policías y en el comportamiento gubernamental en lo general. La ciudadanía sigue siendo amenazada por fuerzas oscuras y delincuenciales, sometida a régimen de miedo y terror. No se ve convicción ni claridad, más bien todo lo contrario, en los distintos niveles de gobierno para hacer frente a la ola creciente de violencia que amenaza nuestra convivencia básica y ejercicio de libertades. Hay excepciones, como en Veracruz, donde hay presencia cada vez más notable del Gobierno Estatal, asumiendo el papel de autoridad y garante de la ley que, por complicidad y corrupción, las administraciones recientes abandonaron para desgracia de la población que se vio azotada por violencia y temor.

Algo anda muy mal cuando hay tanto presupuesto público, tanto empleado gubernamental, tantos policías y soldados, tanto partido político, tanto diputado, tanto edil, etcétera, y no se refleja en niveles aceptables de seguridad ciudadana. Se puede concluir que no funciona bien el aparato público ni se aplican correctamente las leyes. Hay gobiernos  disfuncionales y sociedad huérfana, con imperio de grupos informales que aplican sus propias leyes. Se vuelve inútil o prescindible todo el entramado público cuando no importan las leyes formales ante la fuerza de la delincuencia, cuando no es relevante sufragar ni por quien hacerlo, cuando los funcionarios se sirven de los cargos y los diputados se representan así mismos, entre otros fenómenos de ruptura entre el poder y la sociedad. 

Urge visión de Estado, incluso apelarla para Peña Nieto, quien ocupará la presidencia todavía por casi dos años; hay que presionar para los acuerdos nacionales, de contenido trascendente, de cara al país, poniendo algo cada  quien, sin ventajas grupales. Es posible que no pase de ser una buena intención, que sea mal vista por los pragmáticos y por los sectarios, pero no hay tiempo para perderlo en especulaciones y evasivas, tampoco para apostar toda la energía a un solo acto como puede ser la elección presidencial del 2018. Es un paso sincero al realismo y al compromiso amplio y generoso para enfrentar una situación inédita, grave y peligrosa. Estamos ante la tormenta perfecta: instituciones débiles e ilegítimas, crisis económica, hartazgo social y un Trump pendenciero y fascista. Los efectos pueden ser devastadores para Mexico todo, en forma de convulsiones sociales. Deberíamos preocuparnos de eso y deponer las pequeñas mezquindades de poder.

No tiene sentido exponer nuestra tranquilidad por afanes mediocres de politiquillos huecos o voceros de ilusiones paradójicas, no es sano seguir con un juego democrático de fachada e inútil; los primeros en comprenderlo deberían ser los políticos, pero no lo van a hacer por si solos, lo asumirán hasta que sientan la presión social y la exigencia ciudadana concreta. La población también debe instalarse en un aprendizaje democrático con carácter urgente, alejarse de tentaciones violentas de vía rápida que empeoren todo bajo un falso espejismo. La justicia va con la verdad o no lo es, también es incluyente y de legalidad. No hay varita mágica o atajos revolucionarios, todo será producto de un proceso. 

En tanto hay elecciones federales vamos, en nuestro caso, por las votaciones municipales, donde tendrá que vivirse una recomposición de los Ayuntamientos, eligiendo cabildos representativos, honestos, capaces y plurales. En lo inmediato y pequeño, como son los Gobiernos municipales, deben ensayarse formas novedosas de gobierno, con auténticos servidores públicos, austeros y eficaces. Es una gran oportunidad para elegir ediles que valgan como personas en si antes que las siglas que los postulen, para tener cabildos vivos y que no signifiquen costos excesivos para los contribuyentes. 


Recadito: Solo los ciudadanos salvarán a los ciudadanos.
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viernes, 13 de enero de 2017

LA CRÍTICA FÁCIL Y LA PIEL DELGADA



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA


Observo un fenómeno curioso en el comportamiento de algunos periodistas en relación al gobierno de la alternancia; a varios de plano no les parece nada, minimizando lo que haga el Gobernador Yunes; a otros les parece mejor señalar el más mínimo detalle que, a su juicio, sea erróneo. Tengo la impresión que, razones aparte, es muy apresurando y de dudosa objetividad hacer juicios terminantes sobre las muy iniciales labores del nuevo gobierno. Las opiniones críticas, por llamarlas de alguna manera, se expresan en columnas sobre todo; es probable que posteriormente se coloquen en notas y coberturas más generales. 

Sin poner en duda la autenticidad de las críticas, justas o no, tampoco debe perderse de vista el papel que juegan las fuerzas políticas opositoras y los grupos de interés. Las oposiciones, natural y legítimamente, ponen el acento en lo negativo, mientras que ciertos grupos de presión destacan y distorsionan el más ínfimo detalle de los errores. El grupo que gobernó Veracruz los últimos doce  años perdió políticamente pero acumuló un enorme capital económico con el que puede desplegar acciones que impactan distintos ámbitos; sin duda intentará manifestarse en los medios de comunicación. 

La prensa veracruzana padeció un gobierno autoritario y corruptor, concentrador de la información y omiso ante la violencia que ensangrentó zonas sensibles del periodismo. Hay que destacar la valentía de un puñado de periodistas que, a costa de su seguridad personal, hizo una labor socialmente útil y democrática. Fueron maltratados sistemáticamente por un gobierno que no creía en la libertad de expresión y que creía que los medios eran parte de sus matraquearos. Los críticos de ayer gozan de la credibilidad para criticar hoy, lo hacen sin cortapisas y juegan un rol fundamental en el proyecto de la transición democrática. 

Hay algunos aspectos preocupantes en la crítica periodística, respetándola y estimulándola por supuesto, que se refiere a cierto facilismo con que se comparan actos del actual gobierno con los de los dos sexenios anteriores, a exigencias desproporcionadas de resultados y, sobre todo, al olvido del contexto y del pasado inmediato. Es muy incompleta la crítica que no tome en cuenta la emergencia financiera, los efectos del gasolinazo, los boicots silenciosos en el aparato público y los equilibrios entre poderes, entre otros aspectos de una realidad caótica en Veracruz. 

Hay una tendencia, voluntaria o no, a hacer una prensa militante sin identificarse así; anteponiendo una actitud prefabricada a cualquier análisis abierto que supone reflexión, dialogo y amplia racionalidad. Es obvio que nadie está pidiendo aplaudidores y cómplices, de ninguna manera; este es un gobierno legítimo, austero y transparente. Lo mínimo que se debe esperar de periodistas independientes y profesionales es el rigor que les exige su trabajo y el respeto a los hechos. Absoluta libertad de expresión como pieza fundamental en el funcionamiento de una sociedad democrática. 

Hay aspectos a considerar en la coyuntura actual en el periodismo veracruzano: no hay enlaces de prensa en las dependencias gubernamentales, muy poco o nada se acude al boletín, no hay convenios empresariales y se opta por la utilización del internet en sus distintas modalidades para tener una comunicación directa con la población; es evidente que los medios tradicionales se están rezagando de la actualidad en los procesos comunicativos y entrando en una crisis que puede ser terminal. La exigencia es enorme y pareja tanto para los gobernantes como para los periodistas; nos modernizamos todos o nos quedamos en el círculo vicioso de los monólogos y la simulación. Estos son tiempos de innovación y calidad, quien tenga elementos que aportar destacará en los medios, mientras que los funcionarios estarán informando y cumpliendo con su deber. No son tiempos de esconder la cabeza y menos de pretender manipular la información.


Recadito: El pesimismo de la inteligencia contra el optimismo de la voluntad. 


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viernes, 30 de diciembre de 2016

LAS REDES SOCIALES Y LA POSTVERDAD



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Hace algunos años sucedió la llamada "Primavera Árabe", a la caída de Gobiernos dictatoriales como efecto, entre otros, de masivas y permanentes movilizaciones ciudadanas. Mucho se habló del relevante papel de los medios de comunicación y de las redes sociales en las convocatorias y los procesos informativos de los manifestantes. Sin duda mucho tuvieron que ver las posibilidades de comunicarse al margen de los medios tradicionales que, como en todo el mundo, formaban parte del aparato de control de gobiernos autoritarios. Al paso de los años son variados, en algunos casos regresivos, los resultados de los cambios en esos países. La experiencia vivida en esos casos demostró que las redes trajeron oxígeno democratizador y juegan un papel significativo en los cambios pero no son, por obviedad, garantía de algo más. Son información y convocatoria si de cambios políticos se trata. 

En México, ha sido acelerado el acceso de la población a las redes, solo condicionado por la cobertura y costos del internet. Somos muchos millones de mexicanos los que navegamos e interactúamos en el internet, con efectos cada vez más influyentes en los comportamientos sociales. La crisis de los medios tradicionales de información es contundente y acelerada, dejándolos para consultas marginales y dependientes de intereses políticos. La falta de credibilidad y de imaginación están  siendo muy severas  con el duopolio  televisivo, en pérdida acelerada y abismal de público e ingresos. El acceso a internet y a las redes sociales está provocando cambios muy importantes en las posturas de la gente y en el comportamiento  de los funcionarios públicos. 

Vamos a un proceso formativo en el uso de las redes, son como en la vida misma donde se aprende, se cometen errores y hasta se abusa. De lo que ya no hay duda es del impacto central en el acceso a la información y en las convocatorias de la gente. Ahora es muy sencillo comunicarse en tiempo real, cuando ocurren los hechos, sin intermediarios; esa ya es una realidad con la que tenemos que convivir y aprender. Este proceso elude controles y muestra a la gente, incluidos los poderosos y los abusivos, en su realidad. Con un sencillo video se han podido denunciar actos de corrupción y atropellos; con una transmisión en Periscope se presentan posturas y actos pero también se convoca. Los niños y los jóvenes ya viven esta realidad comunicativa, la van a perfeccionar y a lanzar mucho más alto; no van a permitir menos de lo que ya usan.

Los líderes y gobernantes que no se actualicen quedaran marginados  de la modernidad, pasarán al anonimato y se verán muy disminuidos. Hablar en directo supone preparación, mostrarse tienen enormes virtudes y riesgos, puede presentar a alguien con conocimiento y a otros huecos. En general en Veracruz, los políticos van al día en estas materias, intentando no quedar atrás de los procesos actuales de comunicación. Desde su campaña el Gobernador Yunes ha utilizado los recursos tecnológicos y a las redes para enviar sus mensajes, eso lo pone a la vanguardia en la escena pública y le permite llegar directamente a la población. 

De los fenómenos que han resultado de las redes hay uno que merecerá un análisis detallado, la llamada postverdad: se trata del manejo imaginario, doloso o no, de ciertos hechos y personas sin que consten o, incluso, sin que existan. La inmediatez informativa permite que se den por ciertos los datos que circulan en las redes creando una auténtica realidad virtual, no por los instrumentos sino por sus efectos. En la maraña y complejidad de la información y datos puestos frente a nosotros hay el gigante reto de encontrar lo cierto y lo sustancial; esa es toda una tarea para la sociedad. 



Recadito: Con mi abrazo van mis deseos de que sus planes y metas se cumplan en el Año Nuevo 2017...
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jueves, 22 de diciembre de 2016

NAVIDAD EN TIEMPOS DE CRISIS Y ALTERNANCIA



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Siendo sinceros tenemos que asumir con seriedad y realismo que nos encontramos en una severa  crisis económica con origen en el déficit financiero y las deudas heredadas por la "docena trágica", es decir, los dos sexenios de la autollamada fidelidad. Por difícil que esté la situación alguien tiene que enfrentarla y dirigir los esfuerzos para salir bien librados y lo más pronto posible. Sería más sencillo avanzar con rapidez si se contara con la solidaridad básica de las oposiciones políticas, los líderes de  opinión y los grupos organizados de la sociedad civil; hasta ahora se perciben actitudes sectarias, de exigencias desproporcionadas que, al parecer, le apuestan al fracaso del gobierno de la alternancia sin importarles la suerte de los veracruzanos. La agenda local, urgida de recursos y recuperación institucional,  no entra en los planes de algunos grupos políticos más interesados en sobrevivir o en trabajar para el futurismo nacional. 

El fenomenal esfuerzo que hace el nuevo gobierno para solventar los compromisos salariales de fin de año merece la atención y el respaldo de todos; es una auténtica emergencia financiera que hagan falta diez mil millones de pesos y que la administración saliente no haya previsto esos compromisos dejando prácticamente en ceros las arcas públicas. A esas urgentes necesidades hay que agregar el indispensable funcionamiento del aparato público, en especial las áreas de seguridad y salud, que no se pueden detener ni un minuto por su incidencia en la convivencia social y en la vida de la gente. 

Con toda la pesadumbre que provoca la difícil situación económica de la mayoría de los veracruzanos, especialmente en Xalapa, donde se depende en gran medida del empleo burocrático y el gasto público, vamos a proponernos pasar una Navidad grata, con los encuentros indispensables para reforzar lazos y tener momentos felices. Siempre he creído que es muy fácil convivir y estar bien en estas fechas si tenemos la actitud adecuada, positiva y cordial; no es el consumo y el brillo lo que definen el momento, más bien es la calidad humana de cada quien y la buena voluntad para disfrutar las fiestas, si las hay, o acaso un encuentro de amigos y un rato con la familia. 

Con muy poco en lo material pero mucho en la actitud podemos tener una Navidad satisfactoria y reconfortante, desde luego austera como marcan los tiempos, pensando en los días por venir, en lo que nos espera sin caer en el fatalismo; sin retórica hay que decir que somos mucho pueblo, de gran historia e identidad como para dejarnos vencer por la adversidad; que con nuestra alegría, cultura y unidad esencial superaremos este momento gris y solo voltearemos para comprobar que el terrible pasado se quedó atrás y no es más que un accidente, mortal, en nuestra historia. A un nuevo gobierno le viene bien la Navidad, la Navidad que es nacimiento, circunstancia común de ambos. 

La alternancia da resultados y tiene rumbo, asume sus obligaciones con absoluta responsabilidad y muy pronto dejará constancia de cambios sustanciales en materia de salud, educación y seguridad. Si desde arriba no se fomenta la corrupción en lo inmediato el problema se reduce a la mitad; si hay seguridad hay trabajo y reactivación económica; la atención en salud mejorará, con hospitales que cuenten con equipamiento y medicinas, para tener una población más sana y plena; en la política educativa se ejerce la rectoría gubernamental y se hará un saneamiento para que sea mucho mejor el servicio que presten las autoridades del ramo. 

Este nuevo gobierno tiene que ser amable y cálido con la ciudadanía, iniciando con sus trabajadores, estar muy atento a la práctica de sus funcionarios para evitar errores, continuismo y abusos. No hay más vacuna antiautoritaria que la comunicación directa y expedita con los ciudadanos, los contrapesos, la aceptación y fomento de la crítica y los controles constitucionales. En esa línea debe haber un compromiso escrupuloso de los nuevos servidores públicos, cuidando la esencia del cambio para que la alternancia sea exitosa y cumpla con las expectativas y esperanzas de la gente.


Recadito: Les deseo una feliz Navidad en compañía de sus seres queridos.
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jueves, 15 de diciembre de 2016

LIBERTADES DE TODOS Y PISÓ COMÚN



Uriel Flores Aguayo
@UrielFA

Decir que vivimos en democracia puede ser de obviedad y fácil o un engaño complejo; para ser serios hay que partir de la precariedad de nuestra democracia local a tono con la del país. El proceso de desarrollo democrático es de contrastes, zigzagueante, de avances y retrocesos; ahora lo sabemos; no hay la claridad y certidumbre sobre un avance seguro e inevitable, no, también hay parálisis y retrocesos en la vida y el sistema democrático. En Veracruz, en forma apabullante, estamos pasando por una muy delicada situación financiera con implicaciones sociales y políticas que pone en evidencia que faltaron controles y contrapesos para impedir el saqueo del erario y el deterioro de la vida pública. 

La democracia es viva, con resultados y bienestar social, o no pasa del papel y el formalismo; es evidente que poco hemos aprendido y aprovechado colectivamente de la democracia; poco sabemos de ella y más poco la practicamos. Cuesta mucho a algunos sectores y liderazgos asumir mínimos de cultura democrática; lo podemos ver en el ejercicio de libertades, cuando solo exigimos derechos sin estar dispuestos a cumplir obligaciones. Al respecto hay un debate por organizarse en los medios y otros ámbitos. 

En el marco de los escándalos del gobierno anterior, todavía pendiente del desenlace penal por fuga y resolutivos varios, se dieron largas y difíciles jornadas de protestas que implicaron bloqueos de oficinas y calles por trabajadores burlados en sus derechos básicos. Dichas movilizaciones se generalizaron hasta provocar el caos y descontento del resto de la población; no hay que omitir la solidaridad lograda por los trabajadores en porciones importantes de la sociedad al ver que sus demandas eran justas. De reiteradas las protestas, en algunos momentos excesivas, cayeron en afectaciones severas a la vida cotidiana de la gente.

Llegamos al punto en que las libertades se cruzan, siendo tan valida la de manifestación como la de tránsito, obligando a una reflexión y definiciones de los liderazgos y autoridades sobre su ejercicio. Queda claro que las libertades no son absolutas si se vive en sociedad, que cada uno cede algo de ellas para sumar en orden y seguridad sociales. Es impensable una sociedad sin reglas, democráticas en este caso, donde cada quien hiciera lo que quisiera, en la anarquía. Precisamente es el Gobierno el encargado de hacer cumplir esas reglas,  para eso se le elige y da un mandato.

En cualquier país, sin importar su orientación ideológica, por mínimos de orden, está prohibido bloquear vías estratégicas; se preserva con ello la movilidad de las poblaciones y se mantiene un ambiente de respeto a las mayorías y a la legalidad. Cuando se viola la ley, de poco en poco, se evoluciona a un deterioro moral y de tendencia criminal. Es una condición democrática el respeto a las normas legales, aplicable a todos. No debe haber excepciones en la aplicación legal, no hay banderas que justifiquen el que se pase por encima de los intereses de la colectividad. 

Observo con rubor preocupante un descenso en los debates sobre las manifestaciones que bloquean calles, no sobre las manifestaciones en general, lo cual sería muy sano, sino sobre las acciones de fuerza y presión que buscan obtener beneficios parciales. Hay que ser muy claros y escrupulosos al respecto: no es lo mismo una marcha en movimiento continuo y un mitin en plaza pública a un bloqueo deliberado que busca afectar a la gente, una especie de extorsión, para obtener beneficios. No debe haber concesiones a grupos de vivales, para los que la tranquilidad y derechos de los demás es secundario; su actuación no hace democracia y sí provoca daños. La fuerza pública, estrictamente respetuosa de los derechos humanos, debe actuar legítimamente cuando se ponga en riesgo a la gente y se afecte a la población; no se trata de reprimir, más bien su labor debe ser disuasiva. 


Recadito: Concierto navideño de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil SEV-DIF el 16 de Diciembre, a las 17:30, en la explanada de oficinas centrales.
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